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El museo que faltaba

   

Elfidio Alonso, director de Los Sabandeños, en la habitación que reúne el legado literario de la periodista y ensayista María Rosa Alonso, fallecida este año. / FRAN PALLERO

J. F. JURADO | La Laguna

El municipio de La Laguna contará próximamente con un nuevo atractivo cultural y turístico en su casco histórico. El inmueble se ubica en el número 7 de la calle Capitán Brotons, muy cerca de la catedral, y en él será posible encontrar todo tipo de recuerdos relacionados con el grupo musical más laureado y prolífico que ha tenido el Archipiélago: Los Sabandeños.

Aunque su inauguración oficial aún no se ha producido, DIARIO DE AVISOS ha tenido la oportunidad de visitar la casa de la mano de Elfidio Alonso, director de la agrupación. “Esto es una conquista del pueblo canario que será para el día que nosotros no existamos”, asegura orgulloso el veterano músico. “Aquí no hay especulación ni trampas. Esto es una empresa romántica totalmente y cultural, y estamos por encima de cualquier inquina provinciana o insularista. Esta es la casa de todos los canarios”, añade el también exalcalde de La Laguna (1987-91 y 1993-99).

“La casa la compramos en unos dos millones y medio de pesetas y la fuimos pagando a medida que hacíamos actuaciones. Luego, con el tiempo, sin necesidad de que yo como alcalde hiciera una alcaldada y echara a nadie a la calle, fuimos negociando con la gente que tenía aquí su sede para que nos la dejara y poder convertirla así en nuestra sede”, recuerda.

La primera parada de la visita es la Sala Viajera, en cuyas paredes lucen infinidad de carteles de las más de cinco mil actuaciones en directo que ha realizado el grupo desde su fundación en 1966, así como obsequios institucionales, premios y fotos significativas de distintas épocas.

El recorrido por la vivienda, una casona de dos plantas con varios siglos de vida que en su momento ocupó, entre otros, la Federación Nacional de Lucha Canaria y la Escuela de Actores, continúa en la sala de ensayo del grupo y el coqueto salón de estar donde el gerente Sergio Canino tiene su despacho; todo ello en la planta baja de la casa, en cuyo centro se halla un bello patio en el que, en el momento de iniciar esta visita, Elfidio Alonso atiende a unos grupo de turistas gallegos, que de casualidad se ha encontrado con la casa y no quieren dejar escapar la oportunidad de llevarse un autógrafo y unas fotos junto al director de Los Sabandeños.

La anecdótica escena viene a confirmar que la fama de este amplio grupo musical, fundando por unos amigos del entorno de la universidad lagunera, trasciende a las Islas. “En enero estaremos en el Auditorio de La Coruña, tocando junto a la orquesta sinfónica gallega”, les informa Elfidio Alonso a los visitantes. “No nos lo perderemos”, responde uno de ellos.

Los Sabandeños han publicado un total de 72 discos y han vendido más de 2.000.000 de copias en todo el mundo, incluido Japón. Su próximo trabajo se publicará el próximo día 29 con el titulo La huella del guanche. Fue grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife, bajo la dirección de Víctor Pablo Pérez, y será distribuido por la multinacional Universal. En Canarias no hay nadie con su trayectoria, ni siquiera a nivel nacional: Los Sabandeños cuentan nada menos que con 18 discos de platino y oro, cifras al alcance de muy pocos en el planeta musical.

Estos trofeos, y muchos otros, se encuentran expuestos por toda la casa museo de Capitán Brotons. Decoran cada una de las habitaciones y pasillos de la vivienda, especialmente las paredes del modesto Salón de Actos habilitado en la segunda planta, con butacas y mobiliario cedido por CajaCanarias. Las donaciones por parte de particulares y empresas han sido importantes, subraya Alonso, que además de la entidad bancaria cita a Hidráulica Tinerfeña y Balmes Sistemas. En cambio, puntualiza, “subvenciones no hemos tenido ninguna”. “El Cabildo de Tenerife nos dio en su momento una ayuda muy estimable para reparar los techos, que son de estilo mudéjar y resultan espectaculares. No hemos movido nada de la casa, se mantiene tal y como estaba hace tres siglos. Creo que va a quedar como la única casa lagunera de todo el casco histórico donde es posible reconstruir cómo se vivía entonces. Tenemos la cocina intacta, también el patio y las losas chasneras son exactamente las mismas”.

El Museo de Instrumentos, otro de los atractivos que tendrá la vivienda. / FRAN PALLERO

Escuela y otros ingresos

El veterano director aspira a que la Casa de Los Sabandeños sea también una escuela musical, donde intérpretes de la “categoría de Benito Cabrera y el guitarrista venezolano Isaías Ledezma ofrezcan clases magistrales”. “Esperamos contar con becas del Ayuntamiento de La Laguna y del Cabildo Insular. Si no, una escuela de música no sería posible mantenerla”, apunta.

La segunda planta de la vivienda alberga, además, un pequeño museo de instrumentos musicales, “piezas que hemos ido acumulando en nuestros viajes, como zampoñas, bombos, gaitas o un tambor hecho con troncos de palmera y membrana de camello. Ya se nos ha quedado pequeño”. Próximamente esperan contar con una pequeña tienda que ayude a financiar tanto la conservación de la vivienda como el personal que trabajará en ella y las múltiples actividades que tienen previsto desarrollar: “Nos incorporaremos a la rutas guiadas del casco histórico de La Laguna y, para entonces, queremos que sea posible vender nuestros discos y otros recuerdos, como camisetas y pins del grupo. Estos ingresos nos vendrán muy bien para ayudar a mantener el funcionamiento de la casa”, dice.

No será la única contribución económica de la que disponga el inmueble. La vivienda anexa, hasta ahora lugar de ensayo de Los Sabandeños, también propiedad del grupo, “la hemos alquilado a un empresario que quiere hacer un centro de gastronomía y de buena cocina, en línea con lo que es nuestro proyecto global”.

La inauguración de todos estos servicios aún no cuenta con fecha establecida, aunque la idea es hacerlo “durante el primer trimestre del próximo año”. “Las únicas obras que tenemos pendientes son las galerías con los servicios, el pequeño patio trasero y la sala de estar”, cuenta Elfido Alonso. Será la materialización del museo que falta en el casco histórico. La garantía de que Los Sabandeños perdurarán en el tiempo. El mejor homenaje posible a la música tradicional canaria. Y también, cómo no, una posibilidad única de conocer una vieja vivienda rehabilitada del casco histórico absolutamente respetuosa con sus características originales.