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El negocio del arte y el espectáculo > Manuel Iglesias

   

Todos aceptamos ya, dentro del contexto internacional, que el mundo de la cultura, del espectáculo y del arte, que se entremezclan entre sí, representa en la actualidad uno de los negocios más importantes, hasta tal punto que se disputa el orden de las principales actividades económicas con el petróleo, el automóvil y el turismo.

Si todos estamos dispuestos a admitir algo como esto, que vemos a nuestro alrededor en todo el mundo, resulta un poco sorprendente que a estas alturas en Canarias sigamos pensando que la cultura, el arte o el espectáculo es algo económicamente prescindible y que no tiene efectos, no ya como expresión de la vida interior de unos artistas, sino económicos, en una ciudad o un país.

Aquí vemos una fiesta o un espectáculo y sólo observamos a gente que se divierte y, aparentemente, eso desata un concepto de lo que se ve como un despilfarro innecesario en tiempo de crisis. Pero nadie ve innecesario un taxi, un hotel o cualquier otra actividad que suministre servicios como lo hace la cultura, el arte y el espectáculo. Y todos son servicios. También en esto hay un gran grupo laboral oculto que mueve masas económicas importantes.

Está el artista que vemos en el escenario, pero también los carpinteros que hacen posible el escenario, los tramoyistas que manejan el entorno, los músicos que viven profesionalmente de eso, los negocios de los equipos de sonido en que se ha invertido mucho, iluminadores, los taquilleros, los limpiadores, los transportistas, las oficinas de los organizadores y en general un montón de pequeñas empresas y operarios que cobran, pero también pagan alrededor , moviendo la economía.

Cuando aquí comenzamos a hablar de los recortes en la cultura y el espectáculo, apareció en la prensa un informe oficial del ministro de Cultura de Chile, en el que señalaba que el aporte de la cultura al PIB del país se cifraba en un 1,6 por ciento, con lo que superaría incluso a áreas tan valoradas como la pesca, e igualaría a otras como las comunicaciones. Ese país americano por primera vez había introducido espectáculo y cultura en el PIB y había surgido este resultado que sorprendió por su magnitud.

Nos vendría muy bien en Canarias, cuando se habla de diversificación y de buscar nuevos emprendimientos, el pensar en este sector como uno de los que tienen hoy mayor afianzamiento en el mundo y de los que poseen más capacidad de expansión. También incide en el renglón Servicio, que no es sólo los hoteles, y puede tener una acción económica relevante que moja a muchos, no sólo a los artistas.

Que no se pueden salvar de recortes, de acuerdo, al igual que reconocer que aquí el mundo cultural está muy subvencionado, en algunos muy dudosos, pero también sería bueno valorar si lo que parece dispendio, no es también inversión y creación de trabajo.