X
la palma >

El prodigio de Indispal

   

Indispal, que cohesiona a 14 asociaciones, ha permitido hacer visibles a personas con discapacidad. | ACFI PRESS

EUGENIA PAIZ | Santa Cruz de La Palma

La historia de Indispal, la Plataforma Palmera de Atención a la Discapacidad, fundada en 2002, podría comenzar en cualquiera de las casas de cientos de chicos discapacitados de cualquiera de las zonas rurales de la Isla. Mujeres y hombres con alguna discapacidad, moderada o severa, que llevaban años en casa después de terminar su etapa de escolarización, cuyas rutinas se limitaban a deambular por el hogar siguiendo a sus madres, mientras éstas realizaban las tareas domésticas, siempre bajo su estricta vigilancia y dependencia. Sus salidas, más allá del patio, y en contadas ocasiones al pueblo, no podían ir más allá de las visitas a familiares y amigos más cercanos, prácticamente aislados de cualquier otro entorno social.

Esos mismos seres humanos, convertidos en adultos, se esmeran ahora, todos los días de lunes a viernes, y desde hace años, en rozar la perfección en las tareas cotidianas del hogar y en el trato personal con sus familiares, porque su castigo sería no verse premiados con ir al centro ocupacional, su lugar de sociabilización. Allí acuden cada día decenas de estos hombres y mujeres discapacitados a trabajar. Allí tienen a sus amigos, a sus monitores y, desde allí, se articulan sus salidas de ocio, al supermercado, al campo en excursiones, las fiestas de cumpleaños de sus compañeros y miles de pequeños detalles que han permitido completar sus existencias, reconocerse útiles y, lo que es más importante, dejar de ser invisibles en su propio pueblo, en su propia Isla.

Indispal agrupa a 14 asociaciones de personas con discapacidad de La Palma, entidades que, perfectamente vertebradas en esta plataforma, prestan una amplia gama de servicios a más de 900 personas, todas ellas con algún tipo de limitación física, psíquica o sensorial y en un amplio espectro de edades, que van desde los 3 a los 70 años.

Su presidenta, Mónica Gómez Pérez, establece un antes y un después en el marco de trabajo, de eficacia y capacidad de resolutiva de Indispal, a partir del reconocimiento institucional y social que han logrado con la realización de un trabajo de cooperación que llegó a partir del año 2007 con la gestión de los recursos económicos.

Esa financiación es contemplada en los presupuestos del Cabildo a modo de subvención conjunta, unos 350.000 euros el último año -con un recorte de algo más de 50.000 euros por la crisis- y del que se establece un reparto en base a varios parámetros que marcan las prioridades a través de una comisión especializada.

“Hasta 2007 -relata Mónica- la línea de financiación para las asociaciones de personas con discapacidad en La Palma era individual y, aunque ahora parece difícil concebirlo, yo misma, que llevaba 16 años trabando como técnica en este mundo, no sabía cuántas asociaciones parecidas a la nuestra o relacionadas con la discapacidad había en la Isla”. Nadie pone en duda la solvencia y la eficacia en la gestión de Indispal nueve años después de su constitución. Su gerente, Mausi Leal Pérez, periodista y experta en gestión de empresas, subraya que “Indispal es el referente en el trabajo con personas con discapacidad en La Palma, tanto familias que llaman a la puerta de cualquiera de las 14 asociaciones pidiendo una respuesta a sus problemas o carencias, como los colectivos, instituciones y en toda la sociedad”.

El Centro Especial de Empleo La Destiladera, donde personas con discapacidad acuden a realizar un trabajo remunerado mensualmente. | | ACFI PRESS

Indispal ha desarrollado y gestionado programas tan importantes para decenas de familias con hijos discapacitados en edad escolar como el respiro familiar, que actualmente da cobertura a 30 niños y jóvenes discapacitados en las comarcas este y oeste de la Isla gracias a la financiación del Cabildo y la colaboración de la Consejería de Educación, que cede sus instalaciones en Navidad y verano para articular actividades y ofrecer ayuda a padres y madres de familia. La mayoría, con obligaciones laborales, se sentían abrumados y abatidos en una lucha diaria por conciliar sus obligaciones laborales con el cuidado de hijos pequeños o adolescentes para los que la Administración no tenía una respuesta lúdica y de ocio en vacaciones.

La discapacidad es una realidad social que ha salido a la luz, más allá de los barrios y los entornos rurales, y ha tomado protagonismo social gracias a Indispal, que paralelamente, en el marco de desarrollo de programas pensados con exclusividad para dar cobertura a niños, jóvenes y adultos discapacitados, ha conseguido un cambio progresivo y permanente de mentalidad, una desdramatización de los roles trasnochados sobre las personas con discapacidad, pero todavía vigentes en el siglo XXI.

Marisa, madre de un hijo discapacitado que ya tiene 38 años, asegura que “ver cómo Daniel se levanta todos los días para cumplir con sus obligaciones en un centro de empleo, cómo ha cobrado independencia y como ese trabajo ha mejorado nuestra calidad de vida en casa, las relaciones con sus padres, sus hermanos y con el resto de personas del barrio… Suena raro decirlo, pero ha perdido muchos complejos, que yo también creo que compartía, y esa autoestima que ha ganado es impagable”.

Mónica Gómez y Mausi Leal son la presidenta y la gerente de Indispal, respectivamente. | | ACFI PRESS

[apunte]


Gran optimismo

Pese a la crisis y al descontento general que se ha extendido entre la población por la falta de expectativas de una rápida recuperación, Indispal se mantiene más unida y más optimista que nunca.

El año que está a punto de llegar a su fin ha sido un período importante en la historia de la entidad por los proyectos que han podido desarrollar en beneficio de las personas con discapacidad y sus familias. Mausi y Mónica, gerente y presidenta de Indispal, respectivamente, explican que “2011 sin duda alguna será recordado como uno de los años más importante en la trayectoria de la plataforma por haber sido reconocidos con la Medalla de Oro de Canarias”.

Las realidades son distintas en todos y cada una de las vidas de las 5.676 personas con discapacidad que viven en La Palma, según el censo oficial del Gobierno de Canarias. Son el mismo número de historias personales llenas de dificultad, en un constante salto de obstáculos sociales, culturales y laborales.

[/apunte]