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INCIDENCIA DE LA CRISIS EN LA SANIDAD >

Una huelga para pacientes

   

La manifestación partió de la Plaza Militar de la capital tinerfeña, y concluyó con la lectura de un manifiesto a las puertas de Presidencia del Gobierno. / JAVIER GANIVET

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Éxito o fracaso. La huelga general del sector sanitario del Archipiélago se cerró con cifras dispares y opiniones contradictorias entre los sindicatos convocantes (UGT, CC.OO., Sepca, CESM y SATSE) y el Gobierno autonómico. Éste cifró el seguimiento de la misma en sólo un 8,92%, lejos del 75% que recogieron las organizaciones sindicales.

Algo similar ocurrió con las manifestaciones celebradas por la tarde en las dos capitales canarias, donde tampoco hubo consenso entre los datos ofrecidos por la organización y la policía. Así, en Santa Cruz de Tenerife unas 4.000 personas (6.000 según los convocantes) recorrieron las calles de la capital bajo el lema “La salud no admite recortes”, en una concentración que concluyó con la lectura de un manifiesto ante las puertas de Presidencia del Gobierno.

En Las Palmas de Gran Canaria, mientras, en torno a un millar de profesionales clamaron contra los responsables políticos y el tijeretazo, que según los sindicatos “pondrá en jaque” el sistema público sanitario.

Números al margen, lo cierto es que los auténticos damnificados de la huelga, los pacientes, apenas padecieron las consecuencias de un paro que vino marcado por unos servicios mínimos superiores al 80%. De hecho, en muchos centros de salud y hospitales trabajó el 100% del personal disponible, lo que los sindicatos definieron como un “abuso”.

La directora del Servicio Canario de la Salud (SCS), Juana María Reyes, dejó claro que, dada la coyuntura actual, “no es el momento de hacer huelgas”, e instó a los trabajadores a “hacer un esfuerzo” y trabajar “sólo dos horas y media más a la semana”.

Enfrente, desde los sindicatos se criticó a la Consejería por no haber tenido voluntad de negociar. “El recorte de 50 millones de euros en gastos de personal y el aumento del horario laboral semanal se traducirá en el despido de unos 2.000 eventuales y sustitutos a partir de enero, lo que hará imposible mantener en condiciones aceptables el servicio público sanitario”, subrayaron los portavoces sindicales.

La batalla por los recortes en el sector sanitario de las Islas, en cualquier caso, no se quedará en la sonora protesta de ayer, ya que los sindicatos anunciaron más movilizaciones si el Ejecutivo no enmienda los Presupuestos antes del 12 de diciembre. Además, organizaciones como Intersindical Canaria (IC), Asamblea 7 Islas y CSI-F llevarán a cabo en las próximas semanas sus propias acciones, que incluirán nuevos paros y concentraciones.

La huelga está siendo un éxito, a juicio de los sindicatos. | EFE

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Los servicios mínimos, ‘de máximos’

Las singularidades de la huelga general llevada a cabo ayer en las Islas, ofreció imágenes bastante curiosas. Así, los servicios mínimos establecidos por la Consejería de Sanidad provocaron que en muchos centros de salud del Archipiélago hubiera más personal que en un día normal, lo que agilizó sobremanera las consultas e hizo que algunos pacientes fueran atendidos antes de la hora para la que tenían cita. Otros, los menos, no tuvieron tanta suerte, y tendrán que regresar en otro momento porque su médico no les atendió o no pudieron hacerse la prueba diagnóstica que necesitaban.

Ello se debió, según los sindicatos, a que el Servicio Canario de la Salud “contrató a personal eventual” para cubrir dichos servicios mínimos, que en muchos casos fueron del 100%. De hecho, algunos representantes sindicales manifestaron irónicamente que “quizá sería bueno convocar una huelga indefinida, ya que así la Consejería se vería obligada a contratar el personal que falta”. Pese a todo, y en líneas generales, tanto la jornada de huelga como las concentraciones y las manifestaciones llevadas a cabo en las dos capitales canarias, se saldaron sin incidentes.

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