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El Supremo nipón ratifica la pena de muerte al acusado del ataque al metro de Tokio con gas sarín

   

EFE | Tokio

El Tribunal Supremo de Japón ratificó hoy la condena a muerte de Seiichi Endo, uno de los implicados en el atentado con gas sarín de 1995 en el metro de Tokio que causó 13 muertos y 6300 intoxicados, lo que pone punto final a 16 años de juicios por aquel ataque.

La decisión del Supremo de desestimar la apelación de Endo, condenado a muerte en 2002, cierra las investigaciones y procesos relacionados con la secta Verdad Suprema, responsable de los atentados con sarín y otros ataques en Japón en la década de 1980 y 1990.
Los tribunales nipones han procesado a un total de 189 miembros de la Verdad Suprema y emitido condenas de muerte para 12 de ellos, incluido su gurú, Shoko Asahara, de 56 años, sin que por el momento ninguna de las ejecuciones se haya llevado a cabo.

Otros cinco seguidores de la organización religiosa fueron condenados a cadena perpetua por alguno de los crímenes cometidos por el grupo, mientras otros tres consiguieron huir y se encuentran aún en búsqueda y captura.

Según la Justicia, Seiichi Endo, un veterinario y virólogo de 51 años, jugó un papel central en los ataques con gas sarín al ser el principal responsable del programa de desarrollo de armas químicas de la Verdad Suprema.

Se cree que Endo era uno de los brazos derecho del fundador y gurú de la secta, Shoko Asahara, también condenado a muerte, y ocupaba el cargo de “ministro de Salud y Bienestar” en la jerarquía de la organización, cuyo ideario pedía destruir el orden social y derrocar al Gobierno japonés.

La defensa sostuvo durante todo el proceso que a Endo le había lavado el cerebro Asahara y que ignoraba que el gas letal que fabricó iba a utilizarse en un ataque.

Shoko Asahara, de 56 años y cuyo nombre real es Chizuo Matsumoto, está considerado responsable del asesinato de 27 personas en 13 casos criminales.

El más conocido de los ataques de su secta fue el perpetrado con gas sarín en el metro de Tokio el 20 de marzo de 1995, cuando cinco seguidores de Shoko Asahara rasgaron con las puntas de sus paraguas unas bolsas que contenían el letal gas y sembraron el caos.

Los trenes estaban abarrotados de personas que se dirigían a trabajar, por lo que el ataque intoxicó a casi 6300 personas, de las que 13 murieron.

La Verdad Suprema se renombró a sí misma “Aleph” en 2002 y se distanció públicamente de la secta original alegando que sus enseñanzas se basan en el budismo y el yoga.