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El voto en blanco, a prueba tras el récord registrado en las locales

   

ANTONIO DEL REY (EFE) | Madrid

El voto en blanco alcanzó su cota más alta en España el 22 de mayo, en las elecciones municipales y autonómicas, cuando cerca de 600.000 españoles (584.469 votantes) siguieron esta opción, de manera que las generales del 20-N serán una prueba para saber si este récord se supera o bajan estos votantes.

La encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de la semana pasada estimaba un porcentaje de voto en blanco del 2%, algo inferior al 2,59% registrado en los comicios locales. Antes de tabular el porcentaje, en intención directa de voto, incluso se elevaba al 4,6%.

El voto en blanco ha tenido más éxito en los comicios municipales que en las elecciones a Cortes, a tenor de los datos oficiales del Ministerio del Interior.

Tras la marca histórica de mayo, el récord siguiente en democracia data de las municipales de 1999, cuando el 1,95% de los electores depositaron sobres vacíos en las urnas. Todavía no se había superado el umbral del 2%. Llama también la atención que, si se suman los votos blancos y los nulos depositados el 22 de mayo, la cifra total de sufragios que no fueron destinados a candidaturas se aproximó al millón de electores (971.630).

En general, se interpreta el voto en blanco como una muestra de descontento hacia la clase política, a la par que una expresión de respaldo al sistema democrático.

Pero los sociólogos reconocen que es una tendencia que acoge a una tipología muy diversa de electores.