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ÁNGULO 13 >

El zumbido de la Tierra: ¿misterio en las entrañas?

   

POR JUANCA ROMERO HASMEN

Es un extraño y grave zumbido que de forma anárquica surge entre las cortinas del silencio que la noche arrastra. No es fácil describir los matices de este sonido que parece brotar desde las mismísimas entrañas de la Tierra. Se le ha bautizado como The Hum o buzz (término anglosajón que se refiere a un zumbido), y no son pocas las personas repartidas por gran parte del planeta, y en algunos casos poblaciones enteras, que han escuchado o percibido si se quiere decir así, ese extraño efecto sonoro. Destacan poblaciones como Bristol, en Gran Bretaña, que fue noticia a finales de la década de los setenta por ocupar muchas páginas de los diarios. Los vecinos de esta localidad al norte del país, describen el fenómeno como si aparcaran un coche junto a la fachada de la casa y dejaran el motor en marcha. Este sonido se manifiesta entre la media noche y las cuatro de la madrugada aproximadamente, provocando entre la población fuertes crisis de dolores de cabeza y rupturas permanentes del sueño. Pero en las últimas cuatro décadas han existido más reportes sobre este fenómeno. A esta localidad se suman otras muchas repartidas de forma anárquica por todo el planeta, como Zurich, Auckland, Nueva Zelanda… Taos, en Nuevo México, quizá la más importante de todas, y que a mediado de los noventa saltó a la prensa por la persistencia e intensidad del fenómeno. El Taos Hum o zumbido de Taos, se localiza al oeste de la localidad, cerca de otra población conocida como Tres Orejas. Al igual que en otras poblaciones, se describe como un tenue ronroneo de motor, un sonido continuo de baja frecuencia. Se convirtió en un circo mediático, generando horas de televisión e, incluso, formando parte de un episodio de la conocida serie Expediente X. Uno de los últimos casos recogidos, ha sido localizado este mismo año, hace tan solo unas semanas, en Woodland, en el condado de Durham, Inglaterra.

¿Qué está ocurriendo?

Evidentemente, la búsqueda de respuestas ha sido constante y sin lugar a dudas la primera parada obligatoria recae en la ciencia, que hay que decirlo, ha explicado de forma clara muchos de los casos concretos que han trascendido, aunque para otros aún no tiene explicación. Y es que cada caso tiene sus particularidades, condicionadas por la morfología y localización del terreno, nivel de desarrollo de la localidad o si la percepción de estos sonidos se produce tierra a dentro o en aguas marinas.

Líneas eléctricas, antenas de telefonía móvil, tuberías de gas, los grandes parques eólicos, incluso la actividad de submarinos, que utilizan bajas frecuencias para sus comunicaciones. Los científicos actualmente están centrando sus investigaciones en un fenómeno natural al que se le ha denominado como Earth Hum. ¿Qué es? A pesar de que creemos que los terremotos se producen de forma aislada y con una frecuencia más o menos dilatada, lo cierto es que estos movimientos se producen durante las veinticuatro horas del día. Por ser exactos, solamente hay unos sesenta días al año, aproximadamente, en los que no se produce ningún terremoto, y es precisamente durante esos días, cuando los investigadores pueden rastrear esa pequeña vibración de fondo. No podemos oír su débil intensidad porque está muy por debajo del umbral del oído humano, a unos 2-7 MHz. Es tan imperceptible este micro temblor, que apenas mueve el suelo un milímetro como mucho.

Otras vías de las investigaciones se centran en el estudio de ciertos vientos de las tormentas cuando tropiezan directamente con las aguas de la superficie del mar, generando olas y transmitiendo parte de esa energía hacia el fondo marino por medio de lo que se denomina como oleaje infra gravedad.

Las investigaciones contemplan incluso que la respuesta esté en la combinación entre unas y otras hipótesis de trabajo. También hemos podido leer conclusiones sorprendentes que lo atribuyen a una extraña patología colectiva que afecta a un músculo que endurece el tímpano.

Como siempre ocurre, cuando las soluciones no aparecen y algunas explicaciones no convencen, comienzan a brotar las hipótesis y razonamientos más extraños, algunos de ellos realmente disparatados.

Cierto es que las respuestas que actualmente dan los científicos, no son concluyentes, siendo ellos mismos los primeros en reconocer que el fenómeno es desconcertante de forma mayúscula. Hay hipótesis que no pueden ser aplicadas en localidades tierra adentro, en zonas continentales alejadas de las costas por cientos o miles de kilómetros, como por ejemplo la mencionada que se refiere a las olas submarinas.

Las teorías conspiranoicas, muchas veces dañinas para los que investigan desde bases más palpables, apuntan en diferentes direcciones, incluso algunas de ellas localizadas en el cielo y más allá. Y así nos topamos con la posibilidad ufológica, o lo que es lo mismo, las que apuntan a la presencia de bases alienígenas subterráneas o submarinas, y cuya clandestina actividad, originan el continuo y sonoro tremor.

Otras historias señalan que el origen de este fenómeno podría estar en sistemas de transmisión de sonidos de baja frecuencia que se usaría de forma experimental en toda la población mundial, y que sería percibido por unos pocos individuos de forma cerebral. ¿Podemos imaginar a los gobiernos más poderosos del planeta realizando maniobras secretas en las profundidades de la tierra, y todo ello con fines bélico-experimentales? cuesta mucho creerlo, y decir mucho es decir demasiado. De un tiempo a esta parte, parece que todos los males que nos acucian están provocados por el Proyecto H.A.A.R.P, asunto del que nos ocuparemos próximamente, o por una conspiración irreversible de la propia naturaleza.

¿Las respuestas?

Quizá nuestros antepasados fueron portadores de las respuestas a este fenómeno, y que nosotros víctimas del desarrollo cultural e intelectual, hemos arrancado de nuestra propia raíz antropológica. Quizá las respuestas estén por llegar porque se encuentran enquistadas en las consecuencias de nuestro propio desarrollo.

Los asuntos relacionados con la Madre Naturaleza desde que los días son días, están fuertemente abrazados con los conceptos de la fe, y si hay postulados que apuntan a la reacción molesta del planeta que habitamos, no hacen ningún daño y sirven para en alguna media concienciar a la humanidad.

Dicho esto, será la ciencia, sin duda alguna, la que vaya dando respuestas particulares a cada escenario de acontecimientos, solo ella sabe exponer los detalles de por qué somos lo que somos y estamos donde estamos, sin discutir la responsabilidad de Dios, que eso es harina de otro costal y no es el momento de exponer.

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¿El zumbido en Tenerife?

Admitiendo que la investigación de este extraño fenómeno es particularmente para mí, un terreno aún por explorar de forma más detenida, no puedo pasar por alto los pocos datos que he obtenido en las primeras pesquisas realizadas en la isla de Tenerife, aunque hay datos que apuntan al resto del Archipiélago. Hace poco más de una semana, pude recoger un interesante testimonio que hace referencia a este fenómeno, si no a alguno parecido, en la isla de Tenerife. Una noche del pasado verano, Bárbara P., que así se llama la testigo, sintió como entre las dos y las tres de la madrugada un extraño sonido que provenía desde el exterior de su casa, desde la que puede ver toda la bahía de Santa Cruz, desde la Plaza España hasta las Teresitas. Según sus propias palabras “a lo lejos todo estaba en calma, no se movía nada y sin embargo desde el mar, venía ese ruido tan extraño que nunca había escuchado. Era como si mil rocas se movieran debajo del mar haciendo un sonido grave. Era tan extraño que hasta hoy no se cómo definirlo; era como si en un caldero fueras poniendo muchas piedras y al hervir se produce un sonido fuerte…”.

Bárbara, al igual que otras muchas personas, no descartan las hipótesis vulcanológicas o tectónicas, pero hace un especial apunte que está directamente ligado con el plano espiritual. “Todo tiene vida y todo es un todo. Nada está desconectado, y esto puede ser una llamada de atención de la Tierra”, dice.

Este testimonio no está aislado. Desde hace muchos años atrás, hemos escuchado historias de pescadores que describen sonidos y luces extrañas que brotan desde los fondos del mar. Sirva el ejemplo de Punta del Hidalgo, donde algunos pescadores de la zona aseguran que hay noches en las que una especie de eco hace vibrar la embarcación durante horas, como si fuera una pica que trabaja desde el fondo, algo muy extraño.

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