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La crisis de la cultura > María Fresno

   

El mundo de la cultura está de luto. Lo que no sé es si ese duelo es por el recorte que el Gobierno de Canarias ha decidido dar a los presupuestos de la Comunidad Autónoma destinados al sector para el próximo año [más del 65%] o porque a muchos se les acaba el cuento de la subvención. La cultura es buena y beneficiosa, de eso no hay duda, pero también es cara. Hay que pagarla, pero si el producto es bueno es lo justo.
El problema es que hay quienes se han dedicado a vivir de las subvenciones de las administraciones públicas para organizar actos culturales que al final ofrecen poca cultura a la sociedad. No entiendo porqué el Gobierno, el Cabildo o el Ayuntamiento de turno tiene la obligación de subvencionar un concierto, por ejemplo, de Ricky Martin. Si el empresario quiere traer a este artista o a la mismísima Madonna, que ojalá, que se arriesgue y asuma los costes que, a buen seguro, recuperará la inversión con las entradas, pero no a costa de las administraciones públicas. El ciudadano no se da cuenta de que al comprar la entrada ha pagado dos veces porque el Gobierno ya ha pagado al empresario con su dinero al darle una ayuda.
En Canarias, como en muchos otros sitios, se ha instalado la cultura de la subvención. De hecho, hay muchas empresas que viven sólo de ellas. Por eso me pregunto si todos los que protestan por el tijeretazo del Gobierno lo hacen porque les preocupa que actividades verdaderamente importantes encaminadas al fomento de nuestro cine, música, teatro o lectura se vean aparcadas por siempre jamás o a que el Ejecutivo no les dé más dinero para organizar eventos que bien podrían hacerse sólo con la iniciativa privada.
Lo malo de las subvenciones, no es la subvención en sí, si no que especialmente en este sector, se ha instalado una manía de que todo tiene que ser pagado por el erario público, cuando la subvención tiene un fin. Pero es que además, por regla general, esta ayuda se la llevan los mismos y el que no pertenece a ese gremio no recibe un duro.
En sanidad hay recortes. Y gordos. En educación, también. Hay protestas y manifestaciones, por ello, pero no he oído que se haya creado ningún gabinete de crisis de la cultura. No hay que confundirse. La cultura no está en crisis, lo que se está quebrando es el sistema de vida del sector de la cultura, y por eso hay que valorar si todo lo que se subvenciona culturiza o enriquece. Y, sobre todo, a quién culturiza y a quién enriquece.