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LA CRÓNICA >

La culpa, del que lo permite > Raúl Díaz

   

Me quedo con la frase que me lleva repitiendo machaconamente mi madre durante 37 años: “La culpa la tiene el que se lo permite”. Esta frase se puede trasladar perfectamente a la historia de la famosa auditoría que le han hecho Ricardo Melchior y Aurelio Abreu a Antonio Alarcó, en su gestión al frente de la Fundación Canaria de Salud. Auditoría que oficialmente la tuvimos todos los medios ayer en el pleno, pero que ya desde la semana pasada la manejábamos en unas cuantas redacciones. Otra cosa es que nos atreviéramos a publicarla. Las cosas claras. Más de cien páginas que tendrían que ponerle la cara colorada al candidato del PP, pero que ayer le estaba poniendo otra cara a Rajoy, de visita por Tenerife. La auditoría, por cierto, ya la tengo de lectura de cabecera de mi baño, junto a los suplementos de publicidad que llegan a casa de las grandes superficies.

Pero vamos a lo que pasó en el pleno, que para eso me pagan. Sucedió lo que intuíamos todos: el PP no estuvo. Hasta el último momento intentaron que se suspendiera pero, finalmente, la Junta Electoral no les dio la razón y el pleno se celebró; eso sí, con más pena que gloria. Ya veremos si las intervenciones de los portavoces del PSOE y de CC servirán para quitarle votos a Alarcó el 20-N. Porque, no se equivoquen, éste era el objetivo del pleno. Estamos en plena campaña electoral y todo el mundo hace lo que sea por un voto. Yo en política todavía me sigo sorprendiendo. La última vez que me quedé alucinado fue el viernes, cuando vi las caras de Melchior y Ana Oramas en un módulo de publicidad del digital de El Día, pegadas al editorial. Esa publicidad tiene endemoniada a media CC. La respuesta es que fue cosa de la agencia. Ahí queda eso.