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ELECCIONES 20N > VOZ DE LA CALLE

La cultura de la rebelión

   

Manuel Pérez, uno de los artistas locales que ha creado la organización. / JAVIER GANIVET

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

En Canarias se han puesto las bases para un estallido cultural. Eso es lo que parece. Los recortes presupuestarios son munición para el batallón de desencantados con el oficialismo.

“Los que más ruido arman son precisamente los que más se han beneficiado de la política de subvenciones”, puntualizó Manuel Pérez, artísticamente conocido como Manuele.

“A la cultura independiente nunca nos han dado nada”, recalcó este activista. “De cualquier manera, es triste que para la cultura no haya dinero mientras ellos se suben los sueldos”. En los dos últimos ejercicios económicos, a nivel autonómico se han mantenido o reducido.

El panorama es complicado, constataba Manuele. “No hay sitios que ofrezcan cultura y los poquitos los cierran porque al Estado no le interesa que la gente piense. Es una pena, porque existe mucho nivel aquí, tanto musical como literario. No hay salida”.

Manuel es uno de los artistas tinerfeños que ayer se reunieron en el Centro Social Okupado Taucho, en el santacrucero barrio de Duggi, para crear el Colectivo por la Libertad de Expresión.La iniciativa surgió como reacción a la detención, a principios del pasado mes de octubre en Lleida, del rapero Pablo Hasél por orden de la Audiencia Nacional. Esa es la excusa de la ofensiva. “Buscábamos algo más que una simple concentración”, comentó Manuele.

“Tras celebrar un primer encuentro, donde la música combativa y el poder irreprimible de la palabra hablaron por sí solos”, expuso Tauche, “decidimos generar un espacio que permita contestar en adelante, de manera firme y unitaria, ante los repetidos abusos, censura y menosprecio al que se viene sometiendo en Canarias a la cultura, en general”.

Dominación

Los promotores denunciaron la “manifestación de nuevas formas de dominación y manipulación, en lo que aparenta ser un tránsito ascendente hacia un modelo de gobierno neofascista”.

En su opinión, “los ajustes en cultura, educación y sanidad, unidos a un incremento presupuestario en materia de seguridad y propaganda (policía y televisión), son parte de la estrategia ideada por nuestros ilegítimos gobernantes para sumir al pueblo en un profundo pantano de ignorancia, irracionalidad, tergiversación informativa y autoritarismo institucional”.

Estos activistas del arte se rebelan contra “la cultura de masas, la manipulación informativa, el clientelismo y la represión de la voz del pueblo”. Reclaman, por el contrario, “una sociedad justa, libre y digna”.

A Pablo Hasél, de 22 años, se le acusa de apología del terrorismo por la letra de la canción Libertad presos políticos.

Una composición está dedicada al anarquista Amadeu Casellas, de quien afirma Hasél que “lleva casi treinta años encerrado por robar bancos y dar el dinero a necesitados y luchas sociales”.

En una entrevista difundida por la web Kaosenlared, en septiembre del pasado año, alardeó de expresiones contra el presidente del Gobierno estatal, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ente Televisión Española.

Entonces, Hasél asumió las consecuencias: “Soy consciente de que libre haré más daño que preso” y le parece “increíble que se tache de criminales a gente que acaba cumpliendo treinta años de cárcel por entregar su vida entera a la lucha contra un sistema genocida”.

El estilo literario de Manuele es otro. Con motivo de las elecciones generales del 20-N, el músico y escritor entregó a su interlocutor un poema ácido pero de ningún modo homicida. Se titula Póker del poder, “al que llaman democracia y con el que se lucran”.

Es una voz alternativa, que posiblemente no goza ni pretende la atención institucional y que trata de satisfacer las inquietudes de una parte de la juventud que, entre otros aspectos, se aleja de las prácticas generalizadas de la sociedad del consumo.

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“Hoy en día, sobrevivimos y punto”

Manuel Pérez toca la percusión en un grupo de reggae que está empezando (Not today) y en otro de rock (Fran Baraja y La Banda Reparte). Actúa sobre todo en bares, aparte de alguna actuación al aire libre. Cuando se aburre escribe versos. Intenta ser poeta. En situación desempleo, Manuele echa una mano en una empresa familiar, en una finca de Candelaria. “Es bastante duro. Por el día trabajamos en la finca y por la noche en Mercatenerife, dos veces a la semana. Hace dos o tres años vivíamos bien. Hoy en día sobrevivimos y punto”.

Siempre ha sido votante, aunque ya no se fía. Ha sido militante de partidos, pero se ha dado cuenta de que “no es la vía para arreglar los problemas”. Ve que es “un negocio bien montado y no le apetece participar”. Irá a votar “sin ningún tipo de fe”. Manuele acampó en la la plaza de la Candelaria con el movimiento de los indignados. “La situación tiene solución a largo plazo, no es algo que se vaya a cambiar en seis meses. Es una lucha de años. Para el poquito tiempo que llevan en la lucha, han conseguido cosas, como concienciar a la gente y sacarla a la calle”. Reconoce que hay desorganización. “Es normal, es algo nuevo para nosotros”.

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