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La España rajoiniana > Juan Henríquez

   

Ayer España se despertó rajoiniana con el triunfo absoluto y sobrado de Rajoy. El tarará que hemos entonado durante el último año al final se ha convertido en el estribillo de los próximos cuatro, y eso si la crisis no se lo lleva antes por delante, como a Berlusconi. Al final habrá que decir aquello de que es la voluntad popular la que se ha expresado en las urnas, aunque, sin ningún género de dudas, harta de que el PSOE no haya sabido dar respuesta socialista a la riada de la crisis, y no vale la pena extenderse más en el asunto. Hasta los propios militantes del partido sabían que esto era una derrota anunciada.

Pero hagamos una cosa, veamos la parte positiva del resultado electoral. Destacaría, en primer lugar, que, por fin, y en contra de mi deseo, vamos a conocer el secreto mejor guardado del PP y Rajoy para salir de la crisis. “Yo no hablo de recortes, ni voy a subir impuestos”, nos dijeron hasta el último día de campaña. Me da a mí que ese discurso calculado de no mostrar las cartas antes de empezar la partida es síntoma de que algo grave hay oculto tras esa bondad política. No me jodas, aquí hay gato encerrado; o no, lo mismo es verdad que tienen las claves para arreglar todo este desaguisado. Vamos a darle, como a todo el mundo, los cien días de gracia, aunque no la tenga. Mi conclusión general: ¿no querías caldo?, pues toma dos tazas.

La segunda cuestión positiva es la derrota del PSOE. Vaya usted a saber, lo mismo hasta les viene bien un descansito en la oposición; cuatro años de reflexión en el partido es tiempo más que suficiente para intentar recuperar la identidad perdida. De momento parece que lo del congreso estatal ordinario será cuanto antes; es una necesidad, más que una oportunidad.

No hablo de reformar la ponencia política, sino de retomar y avanzar en los valores democráticos, muchos de ellos demandados desde el movimiento del 15-M (reforma de la Ley Electoral, estado laico real, eutanasia, etcétera.). Por supuesto que en el caso canario es prioritario y urgente que el PSC se someta a una regeneración, sobre todo en la alta dirección regional y en el proceso de recomposición orgánica, ¡peor, imposible!

Y dos últimas referencias. Supongo, y me refiero al ámbito canario, que la izquierda real, plural o progresista, es decir, los partidos a la izquierda del PSOE, hayan aprendido de una vez por todas que la unidad es una necesidad, más allá del deseo de unos y otros. Siempre les pasa lo mismo, y no son capaces de aprender, y mira que el nivel intelectual está garantizado: profesores, catedráticos, abogados, sicólogos, arquitectos… Con decirles que los menos que hay son albañiles, con eso les digo todo. Y para finalizar, hablemos de Coalición Canaria. Me parece que de no haberse unido a Nueva Canarias tal vez hoy estuviéramos hablando de la estocada mortal al nacionalismo que lidera Paulino Rivero; por eso habla Ana Oramas de “refundación”. Respetar la España rajoiniana, por supuesto, pero también me pondré el sombrero para protegerme de las cagadas, demasiadas gaviotas en el aire. ¡Alerta!

juanguanche@telefonica.net