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La mafia persigue a Alarcó > José Carlos Alberto Pérez-Andreu

   

Según el cirujano que hoy nos ocupa, las mafias que tenemos en Tenerife no existen ni en Sicilia. Sin ir más lejos, el gran escándalo mediático en el se ha visto envuelto estos días atrás, no es más que un diáfano ejemplo del presunto crimen organizado que existe en nuestro entorno insular.

Para Antonio Alarcó todo comenzó cuando ganó su plaza al Senado y, posteriormente, propuso el nombre de Adán Martín al Auditorio de Tenerife.

Fue entonces cuando los grupos de poder más oscuros y temerarios comenzaron a fijarse en él y preguntarse hasta dónde sería capaz de llegar este líder del PP.

Según nuestro protagonista, los casi 500.000 euros volatilizados por la Fundación Canaria de Salud y Sanidad bajo su presidencia, así como la dación económica de la empresa pública Imetisa y el incremento publicitario de esta última en un 990%, no son otra cosa que un puñado de verdades a medias.

Para el candidato pepero al Senado, esto no es más que una maniobra abyecta y zafia que está hiriendo sobremanera a su familia, y que lo único que persigue realmente es dañarlo en plena campaña electoral.

Mientras esta escabechina tiene lugar, de momento (únicamente) en los medios de comunicación, Alarcó asegura que él no tiene más enemigos que la crisis y el desempleo.

Hombre, digo yo, que las mafias a las que se refiere, amigas, lo que se dice amigas, no deben de ser.

Sin embargo el senador ha decidido seguir en campaña y no prestar el más mínimo esfuerzo a lo que no se corta en denominar como el argumentario de CC, y que no es otra cosa que toda esta campaña, que según me cuenta, el único fin que tiene es destruirle.

Al mismo tiempo, Antonio Alarcó apunta a competidores socialistas al Senado como nuevas dianas de gestión muy, pero que muy irregular, señalando supuestos informes de la Audiencia de Cuentas en torno a un municipio norteño pésimamente gestionado.

A todas estas, Antonio Alarcó Hernández no es el único afectado por este asunto de irregularidades monetarias.

A su lado existen una serie de personas, denominadas patronos en la Fundación, con intachables trayectorias personales y profesionales, que al menos se les supone una responsabilidad moral en todo este entramado.

Y otra duda, con la mano en el corazón ¿nadie sabía nada de esto hasta estar en una campaña electoral en la que Alarcó está inmerso de arriba a abajo?

Qué quieren que les diga, a mí esto no me gusta absolutamente nada.

Ni por un lado ni por el otro. Incluso, cuando veo atónito a mi querido Antonio, empezando a creer en la teoría de la conspiración.

josecarlosalberto@gmail.com | @jc_alberto