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Las encuestas siguen tozudas > Manuel Iglesias

   

No se le puede poner peros al esfuerzo que está poniendo Alfredo Pérez Rubalcaba para mantener el tono de su campaña electoral (otra cosa es el peso o fundamento de lo que propone), mas las encuestas siguen manteniendo la distancia entre el PSOE y el PP y si se confirman finalmente estos avances, vendría a ser una especie de validación de eso de que “la realidad es muy tozuda”.

Casi todos los sondeos y de medios de todas las tendencias, estiman la diferencia de los conservadores sobre los socialistas entre doce y quince puntos y una horquilla de escaños por encima de la mayoría necesaria (175) de entre 180 ó 190 diputados para el PP, y de 114 a 120 por los socialistas.

Estas cifras no son fijas, porque pueden moverse las preferencias del electorado, hacia un lado u otro, pero también porque las circunscripciones son provinciales y no cabe simplemente tomar una tendencia de voto nacional y dividirla por el número de escaños para obtener un resultado probable, sino que puede variar según cómo se adjudique el último diputado provincial en el reparto del sistema D’Hont, que va distribuyendo los escaños en sucesivas divisiones hasta finalizar el total disponible. En el caso de Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, es de siete parlamentarios para el Congreso, y para distribuirlos por la referida Ley D’Hont, se procede a dividir los votos obtenidos por cada partido por los divisores 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 e irlo adjudicando escaños sucesivamente al que tiene un mayor cociente.

Quien posee mayor número de votos y cuanta más diferencia ostente en relación a la fuerza siguiente, más se irá favoreciendo progresivamente en el reparto y puede adjudicarse ese último escaño provincial con frecuencia, para finalizar con una suma nacional mucho mayor de diputados que si se limitara a una división directamente proporcional a los votos. Es decir, un sistema directo sería que el 40 por ciento los votos diera el 40 de los escaños, el 30 por ciento el 30, y así sucesivamente. Pero el sistema D’Hont que tiene el efecto de frenar la dispersión, ayuda a la concentración, de manera que, por seguir con el modelo, con ese 40 por ciento de los votos tal vez se puede lograr el 50 por ciento de los escaños y, en cambio, con un 20 por ciento quizás obtener sólo un 15, según como hayan sido los restantes resultados de otros partidos y las divisiones.

La tendencia del bipartidismo permite intuir unos resultados, pero no darlos por definitivo. El aumento en votos puede proporcionar a los más votados sumas finales crecientemente mayores en escaños y eso, en principio, favorece ahora al PP. De cómo actúe esa fuerza relativamente “oculta” va a depender de que tal vez puedan aparecer cifras de diputados distintas a las que apuntan las encuestas, aunque siempre, por lo que se aprecia en estas, en favor del PP.