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Las tascas toman el casco

   

Solo en lo que va de año han abierto 16 nuevos negocios de restauración en el casco histórico. / DA

J. F. JURADO | La Laguna

El casco histórico de La Laguna es ya el lugar donde más restaurantes, cafeterías, tascas y terrazas se concentran de todo el Archipiélago. Solo en lo que va de año se han abierto dieciséis negocios de este tipo en el centro ciudad lagunero. Esta es una de las razones por las que la zona vecina del Cuadrilátero se ha debilitado tanto en los últimos tiempos como principal espacio de ocio y esparcimiento del conjunto del municipio.

Cada vez son más los que eligen el casco histórico para pasar un buen rato. La oferta aquí en cuanto a terrazas, locales de tapas y copas se acerca ya al centenar de establecimientos. No hay calle peatonal donde no haya un mínimo de tres negocios dedicados a la restauración. La nueva plaza Doctor Olivera, junto a la iglesia de la Concepción, se lleva la palma con nada menos que nueve puntos, entre tascas, restaurantes y cafeterías, situados a su alrededor. La calle Herradores tiene más de diez, nueve La Carrera y otras vías aledañas, como Marques de Celada y Manuel de Ossuna, van por siete cada una.

El número de terrazas también se ha disparado en los últimos tiempos: solo en el casco hay en vigor un total de 29 licencias para la colocación de mesas y sillas en la vía pública. Son los establecimientos dedicados a la restauración, al fin y al cabo, los que más actividad ofrecen en la zona, abriendo tarde y noche, festivos y fines de semanas completos. Una dinámica similar se intenta inculcar al resto de comercios del conjunto histórico. Julián González, gerente de Alapyme, cree que ahí está clave para que el casco no pierda pujanza como zona comercial abierta, todavía el principal motor económico de esta parte de la ciudad.

Nuevos hábitos

“Ahora mismo nuestro esfuerzos se centran en incentivar la actividad comercial los sábados por la tarde, y poco a poco vamos avanzando en este sentido. Lo siguiente serán los domingos por la mañana. Tenemos que asumir los nuevos hábitos de consumo de los ciudadanos y hacer lo posible por adaptarnos a ello”, argumenta González, quien también es partidario de la revisión de ordenanza que regula la presencia de mesas y sillas en la vía pública, ya que la actual normativa la considera bastante restrictiva. En su opinión, este documento debería recoger la posibilidad de que se puedan colocar otro tipo de mobiliario, más pequeño y acordes a establecimientos con limitaciones de espacio en sus fachadas.

González, por lo demás, no cree que la proliferación de negocios dedicados a la restauración vaya en detrimento del resto de comercios ubicados en el casco histórico. “Estamos muy lejos de ser un parque temático”, asegura.

“Lo importante es que la oferta sea competitiva y de calidad. Había épocas en las que lo llamativo era la cantidad de peluquerías y otro tipo de negocios que se establecían aquí. No se pueden marcar directrices de oferta. Esto es el libre mercado y resultaría una insensatez pretender que se establezcan más o menos actividades.

Lo importante es que todas ellas cumplan con el Plan Especial de Protección del Casco (PEP). Los clientes son los que tienen la última palabra”, defiende el gerente de Alapyme.