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Lo nuestro: pluralidad y respeto

   

Un periódico de Canarias que en vez de ofrecer opiniones hace catequesis política; un periódico que se cree en posesión de la verdad más absoluta y desprecia e insulta a los que no piensan en el tenor de su línea editorial; un periódico que ha traspasado todas las fronteras de la descalificación de periodistas, políticos e incluso otras empresas editoras; un periódico así se ha puesto muy nervioso y se le nota.

Conocedores de la vanidad infinita de su propietario, le llenaron las vitrinas de metopas, medallas, honores y oropeles de purpurina, mientras al mismo tiempo le inflaban el bolsillo. Pero ni las genuflexiones ni las cuantiosas ayudas son suficientes para saciar un ego que aún no ha terminado de crecer pese a tener ya el tamaño del padre Teide. Para quien cree que todo se lo merece, todo es poco. Para quien se piensa el emperador del mundo, todo honor es escaso. Para quien se piensa elegido por el destino para revelarnos el verdadero camino, nada vale que no sea la absoluta sumisión a sus dicterios.

Estamos en una profunda crisis que, como es obvio, afecta a todas las empresas de comunicación. Algunos periódicos hemos hecho dolorosos recortes (que han supuesto dejar sin trabajo a algunos excelentes profesionales); hemos recortado gastos y hemos redoblado los esfuerzos por dar más por menos a nuestros lectores y anunciantes. Poco a poco, las cifras de venta y de difusión van colocando a cada uno en su sitio. Poco a poco. Por lo que respecta a DIARIO DE AVISOS, nuestros lectores nos van premiando con un incremento de ventas, mucho más valioso por cuanto se produce en un contexto de profunda crisis. Eso, a otros a quienes le ocurre lo contrario, produce muchos nervios.

Por eso la pasada semana ese periódico nervioso ha dedicado una nueva oleada de insultos dirigida al presidente del Gobierno de Canarias acusándolo de gastar el dinero que recauda del sufrido pueblo isleño en mantener a dos periódicos ruinosos, uno en Tenerife y otro en Las Palmas. El propietario de ese periódico no conoce a los canarios. No parece haberse dado cuenta de que ningún isleño de bien al que se le insulta, se le veja y se le desprecia va a hincar la rodilla. Y como el presidente del Gobierno se ha negado a rendirle pleitesía, como se ha negado a seguir las instrucciones demenciales que suele dictar cada domingo en sus editoriales, como se ha negado a bailar al son de la flauta y del flautista, el presidente del Gobierno se ha convertido en el objetivo de su rabia. Una rabia que viene de los nervios, que viene de la crisis, que viene de ver cómo a otros les va mejor aún en estos tiempos de dificultades.

DIARIO DE AVISOS tiene opinión editorial y una línea informativa basada en la pluralidad y el respeto. Nuestra opinión como empresa es exactamente eso: nuestra opinión. No pretendemos que sea la verdad revelada, no pedimos a nadie que comulgue con ella, sino que la conozca y la valore. No amenazamos a nadie con una pistola de papel. Pero él se permite acusar a los demás de lo que sido ha sido su propia historia repleta de favores, medallas y dinero “de todos los sufridos canarios”, que ahora tanto lo conmueven. Nosotros no nos reímos a sus espaldas, como hacen quienes lo temen. Y hemos mantenido siempre un respetuoso y discrepante silencio ante sus homilías y salidas de tono porque cada uno puede tener sus opiniones, por extremas que sean. Pero ya advertimos que no vamos a consentir en silencio ni más insultos ni más veladas alusiones. Que siga insultándonos, si quiere. Pero que no se le ocurra descalificar a quienes ni creemos en los insultos, ni queremos convertir en indignas a las personas elegidas democráticamente por nuestro pueblo. Si el propietario de esa competencia a la que le están bajando las ventas está nervioso, mucho lo lamentamos. Nosotros ni vendemos ni alquilamos nuestra independencia, ni por medallas, ni por honores, ni por vanidad, ni por monedas. Cree el ladrón que todos son de su condición. Y se equivoca de medio a medio.