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Lo que debe cada uno > Francisco Pomares

   

Después de unos días jugando al escondite con los Presupuestos, Javier González Ortiz eligió la víspera de difuntos como día propicio para entregar la copia ritual al Parlamento. No sabemos por qué eligió el consejero de Hacienda fecha tan singular, pero a lo mejor es una metáfora poética sobre unas cuentas que no lucen precisamente mucha vitalidad, ni con todo el maquillaje mediático que desde la Consejería se les ha echado encima. Es curioso que en tiempos de abundancia, los presupuestos siempre se presentaban como austeros, y ahora que no hay un duro se los califique de expansivos.

En fin, lo que queda tras un análisis somero de las cuentas de Canarias es la caspa de la crisis, a saber: pequeños aumentos en las consejerías sociales, que consumen los salarios, menos inversión, menos transferencias de capital y más deuda.

De deuda va hoy la cosa: ya saben que para poder presentar este presupuesto de mínimos, el Gobierno ha pedido prestados a los bancos 882 millones de euros, 279 más que el año pasado, de los que algo más de doscientos se usarán para pagar la deuda ya existente, es decir, que nos endeudamos para poder pagar las deudas que ya tenemos. El consejero González Ortiz asegura que la deuda que se paga es la que se tiene con el Estado, como consecuencia de los adelantos recibidos que luego no tuvieron mucho que ver con la recaudación real. Sinceramente, no veo yo el consuelo de deberle a los bancos para pagarle al Estado lo que nos gastamos de más. Seguro que no es correcto que lo diga, pero si yo fuera el consejero preferiría deberle a Madrid que al BBVA o al Santander. Porque a Madrid a lo peor se le pude sacar una quita con la vaina de convertir Canarias en un problema de Estado, que diría el jefe. A los bancos ese problema –y todos los demás problemas- les importan una higa.

En fin, que con los actuales presupuestos, y suponiendo que se cumplan todas las previsiones, que ya es bastante suponer, a final del 2012, la deuda de Canarias será de poco menos de 5.000 millones de euros, o sea, de 2.300 euros por cabeza. Si tiene usted su propia cabeza y además un par de pibes a su cargo, ya sabe cuánto suma lo que debe usted vicariamente por delegación del González Ortiz. Y lo peor es que encima tenemos que estar contentos y satisfechos con deber ‘sólo’ eso, porque Canarias está ente las cinco regiones que menos deuda pública acumulan. Pues menos mal.