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Los árabes celebraron una Fiesta del Sacrificio marcada por protestas políticas

   

EFE | El Cairo

La mayoría de los países árabes celebró hoy la Fiesta del Sacrificio o “Aid al Adha” con la atención puesta en el recrudecimiento de la situación en Siria y Yemen y en el proceso electoral abierto en Egipto.

Esta festividad, una de las más importantes del calendario musulmán, estuvo marcada este año por los coletazos de las revoluciones de la denominada Primavera Árabe, que han derrocado a los regímenes de Egipto, Túnez y Libia y que continúan sacudiendo Siria y Yemen.

Miles de personas se congregaron en la plaza cairota de Tahrir, epicentro de la revolución egipcia contra Hosni Mubarak, para participar en un rezo multitudinario y conmemorar el sacrificio hecho por el profeta Ibrahim (Abraham), quien ofreció la vida de su hijo Ismael como muestra de sumisión a Dios.

Durante el sermón, el jeque Mazhar Shahin, que con frecuencia oficia las oraciones en Tahrir, hizo alusión al proceso electoral en Egipto y aseguró que el levantamiento popular en este país prosigue y que las demandas de la Revolución del 25 de Enero todavía no han sido cumplidas.

Shahin, conocido por su papel durante la revuelta, animó a las distintas fuerzas políticas a trabajar juntas de cara a los comicios legislativos, que comenzarán el 28 de noviembre, con el objetivo de evitar que los remanentes del antiguo régimen de Mubarak logren escaños en el nuevo Parlamento.

El rezo de Tahrir derivó en una manifestación contra el presidente sirio, Bachar al Asad, y el dirigente yemení, Alí Abdalá Saleh, en la que se exigió la inmediata renuncia de ambos y se ondearon banderas de esos países.

A pocos metros de la emblemática plaza cairota, en la sede de la Liga Árabe, la organización panárabe decidió convocar una reunión de urgencia el próximo sábado para examinar la situación en Siria, debido a que Al Asad no ha respetado su compromiso de acabar con la violencia.

Pese a que el mandatario sirio aceptó frenar el derramamiento de sangre y liberar a los detenidos, la represión de las fuerzas de seguridad dejó hoy casi una veintena de muertos en el país, la mayoría en la ciudad central de Homs, uno de los principales bastiones opositores.

La decisión de la Liga Árabe estuvo precedida por una reunión entre el secretario general de la organización panárabe, Nabil al Arabi, y una delegación del Consejo Nacional Sirio (CNS), que engloba a la oposición a Al Asad.

El opositor sirio Ahmed Ramadán, miembro de la ejecutiva del CNS, dijo hoy a Efe que en el encuentro celebrado anoche con Al Arabi pidieron congelar la adhesión del régimen de Damasco a la Liga Árabe.

Asimismo, la delegación solicitó que “se impongan sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen y se reconozca al CNS como único representante de la revolución y del pueblo en Siria”, según Ramadán.

Ajeno a estos movimientos, Al Asad reiteró hoy que Siria es objeto de una conspiración que intenta socavar la soberanía del país.
“La posición del pueblo sirio en contra del terrorismo y la injerencia extranjera y su apego por sus derechos legítimos es la base de la fuerza del país para afrontar las conspiraciones”, afirmó Al Asad ante un grupo de ciudadanos que se concentró para saludarlo con motivo de la Fiesta del Sacrificio.

En paralelo con los acontecimientos en Siria, la fractura entre el Gobierno yemení y la oposición se amplió al denunciar los militares desertores que las fuerzas leales a Saleh habían planeado atentar hoy contra algunos de sus altos cargos, entre ellos el general Ali Mohsen al Ahmar.

La Primera Brigada Blindada, dirigida por Al Ahmar, que apoya a los manifestantes que piden la renuncia de Saleh, informó de que descubrió anoche un camión-bomba en la sede de sus tropas, en el centro de Saná, que estaba previsto explotara hoy durante la oración por la Fiesta del Sacrificio.

“La tentativa de asesinato es una conspiración criminal planeada por el aparato de la Seguridad del Estado y la Guardia Republicana contra los dirigentes de los partidarios de la revolución”, afirmaron los militares disidentes en un comunicado.

A pesar de la complicada situación que vive la región, en la mayoría de los países árabes los ciudadanos degollaron miles de cabezas de ganado, como marca la tradición en este día, y los niños estrenaron ropa y recibieron regalos.

Mientras, en Arabia Saudí, en el tercer día de la peregrinación anual a La Meca que coincide con el “Aid al Adha”, los cerca de tres millones de asistentes lanzaron piedras contra tres columnas que simbolizan las tentaciones del diablo.