X
educación >

Los centros infantiles amenazan con un paro general

   

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Los casi 400 centros de educación infantil del Archipiélago irán a la huelga si la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias no atiende las necesidades acuciantes del sector, según afirman los portavoces de la Federación de Centros Infantiles de Canarias, formada por Acinte (Tenerife) y Aceilas (Las Palmas).

En una nota de prensa, este colectivo advierte de que si no se ayuda inmediatamente a estos centros peligrarán los puestos de trabajo de las más de 2.000 trabajadoras que prestan sus servicios en ellos, ya que podrían cerrar, y dejaría a cerca de 20.000 niños sin plaza.

Discriminación

La Federación de Centros Infantiles de Canarias defiende en la nota que el Gobierno regional debe ayudar a los municipios para que mantengan abiertas sus escuelas infantiles, porque Canarias es la comunidad autónoma con menor oferta de plazas públicas en este ciclo. Acinte y Aceilas propugnan una red de escuelas infantiles que utilice todas las actuales instalaciones públicas, tanto las autonómicas como las municipales, y que concierte con los centros privados para que se aumente significativamente la escolarización en este ciclo educativo. Este sector que se ocupa del primer ciclo educativo 0-3 años se siente discriminado desde la aprobación de la Ley Orgánica de Educación en 2006 y el Decreto 201/2008, de 30 de septiembre del Gobierno de Canarias. Tanto la normativa estatal como la autonómica, considera el ciclo 0-3 años como educativo, no obstante la Consejería de Educación de Canarias no ha previsto en los actuales presupuestos para 2012 ninguna partida económica para la concertación de los centros infantiles, al contrario que en los demás ciclos.

Se da la paradoja de que la Consejería de Educación del Gobierno regional, en los actuales momentos de crisis económica, ha obligado a estos centros a realizar costosas obras en sus instalaciones para adaptarse al Decreto, además de reducir el número de niños por educador, para darles la autorización como centros docentes. Estos centros son, en realidad, microempresas de cuatro o cinco trabajadoras, en su mayoría mujeres, y, en muchos casos, las únicas mantenedoras de sus familias.