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Los discapacitados temen que la crisis dificulte la supresión de barreras

   

EFE | Ávila

Las personas con discapacidad o con déficit de movilidad temen que la crisis económica condicione la apuesta de administraciones para suprimir las barreras arquitectónicas que, especialmente en conjuntos histórico-artísticos, dificultan su capacidad de movimiento o el acceso a monumentos.

Este es el recelo expresado por el director de Accesibilidad de la Fundación ONCE, Jesús Hernández Galán, durante el primero de los dos días de las II Jornadas “Accesibilidad y Patrimonio”, organizadas por la Comisión de Accesibilidad del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, con más de un centenar de asistentes.

Por su parte, los representantes de las diferentes administraciones han reiterado la necesidad de compatibilizar accesibilidad y patrimonio para garantizar la igualdad de acceso a la cultura, a la vez que han reconocido los mayores costes que este tipo de actuaciones requieren.

Hernández Galán ha admitido el esfuerzo de las diferentes instituciones españolas en esta dirección, en un país que a su juicio cuenta con “uno de los marcos legislativos más completos de Europa”, si bien ha precisado que el punto de partida era “tan malo”, que aún “queda mucho camino por recorrer para contar con unas ciudades para todos”.

Al respecto, ha admitido su “preocupación” por el hecho de que la crisis pueda frenar el desarrollo de las políticas de integración de las personas discapacitadas, ya que supone “menos fondos disponibles y menos capacidad de financiación para ejecutar estas obras de eliminación de barreras arquitectónicas”.

El director de Accesibilidad de la Fundación ONCE ha relatado las “dificultades” que a diario sufren las personas con discapacidad desde que salen de casa, algo que se deja notar especialmente en conjuntos histórico-artísticos.

Tras reclamar para las personas con déficit de movilidad “igualdad de derechos” para disfrutar del patrimonio, ha señalado que las soluciones en cada entorno son distintas, en función de las barreras arquitectónicas que existan.

Ha destacado, sin embargo, los avances que se han producido en este ámbito con la colocación de rampas, planos en relieve, guías en Braille o intérpretes de lengua de signos, pero ha reclamado más atención para los discapacitados intelectuales, ya que en su opinión “no se ha trabajado suficientemente en sus problemas”.

El director general de Patrimonio Cultural de la Junta, Enrique Sáiz, ha puesto como ejemplo la apuesta realizada en este sentido por Ávila, Ciudad Europea Accesible en 2011, a la vez que ha aportado una visión más “economicista” de la cuestión, ya que a su juicio “también es más rentable pensar en patrimonio accesible”, por el aumento de visitantes que propicia.