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Los protésicos dentales no pueden atender clínicamente a los pacientes

   

Imagen de archivo de un dentista atendiendo a un joven paciente en su consulta. / DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

El Consejo General de Dentistas de España quiere aclarar a la población que los dentistas son los únicos profesionales que pueden atender clínicamente a los pacientes desdentados y realizar todo tipo de maniobras necesarias en su boca para poder adaptar las prótesis con el fin de rehabilitar el aparato masticador o restaurar los dientes.

Los dentistas son los únicos profesionales sanitarios que pueden intervenir en la boca del paciente y, por lo tanto, son los encargados del diagnóstico, de informar al paciente de la propuesta terapéutica, realizar la prescripción, tallar y preparar los dientes, tomar impresiones y registros, llevar a cabo el modelado clínico de rodetes articulares, realizar las pruebas clínicas oportunas y terminar la puesta en servicio de la prótesis con la colocación y adaptación clínica del aparato. Asimismo, los dentistas son los únicos profesionales clínicos encargados de realizar las eventuales correcciones en la boca del paciente con el fin de subsanar las posibles deficiencias que puedan darse en la fase de fabricación de la prótesis.

Asimismo, en los tratamientos rehabilitadores, es necesario que el dentista realice pruebas clínicas en distintos estadios de la fabricación de la prótesis para saber si ésta ha sido elaborada convenientemente. Ninguna sentencia del Tribunal Supremo (TS) es contraria a esta idea.

Todo este trabajo que debe realizar el dentista es el que garantiza el correcto tratamiento rehabilitador. Sin él, el paciente no tendría la seguridad de llevar una prótesis que se ajuste a sus necesidades y que esté adecuadamente adaptada y colocada en su boca. Además, este trabajo es de vital importancia, ya que una mala adaptación podría provocar patologías como la rotura o pérdida de dientes sanos, disminución de la movilidad, artropatía, sordera, ruidos en los oídos, vértigo, o heridas que podrían degenerar en cáncer de boca.

Los protésicos dentales son profesionales técnicos y aunque pertenecen al ámbito sanitario no son profesionales clínicos por lo que en ningún caso están habilitados ni autorizados para atender profesionalmente a los pacientes. Su trabajo se limita únicamente a la fabricación y reparación de las prótesis en laboratorios de fabricación, según la prescripción e indicaciones que necesariamente tiene que realizar el dentista. Cualquier intervención de un protésico dental en la boca de un paciente constituiría la infracción tipificada por el Código Penal como intrusismo profesional. Ninguna sentencia del Supremo es contraria a esta idea.

Los laboratorios protésicos dentales tampoco son establecimientos sanitarios (Real Decreto 1277/2003) por lo que no están autorizados para dispensar, suministrar o entregar a los pacientes los productos sanitarios que fabrican. Estos productos deben estar siempre verificados y frecuentemente corregidos en la boca por los dentistas. Por lo tanto, los pacientes únicamente podrán dirigirse a los laboratorios protésicos para pagar los honorarios del protésico dental.

El Consejo General de Dentistas de España quiere aclarar a la población que una prescripción de una prótesis dental no es como una simple receta de un medicamento convencional con la que el paciente pueda dirigirse a un establecimiento sanitario y comprar su aparato. Hay que resaltar que las prescripciones escritas no son suficientes para que el técnico protésico pueda fabricar la prótesis dental. Son necesarios también otro tipo de elementos tridimensionales delicados como impresiones o registros que sólo el dentista está facultado para hacer ya que para ello es necesario intervenir en la boca del paciente y ningún otro profesional puede actuar en la boca. Además, sólo el dentista conoce cómo trasladar este material tridimensional al laboratorio sin que sufra daños. Ninguna sentencia del Tribunal Supremo ni ninguna obligación legal exige al dentista a entregar la prescripción al paciente para que éste acuda al protésico dental para contratar su prótesis.

Por otro lado, el Consejo General de Dentistas de España nunca ha cuestionado el derecho de los pacientes a elegir “indirectamente” a los protésicos o proponer al odontólogo algún protésico o laboratorio de prótesis específico, pero niega tajantemente que puedan imponérselos. En el ámbito asistencial público como en el privado por cuenta ajena, el paciente tiene derecho a elegir al médico, pero no al protésico, ni a otro tipo de profesional sanitario (en la Ley 41/2002, de Autonomía Relación del Paciente; Ley 16/2003, de Cohesión y Calidad del SNS, y la Ley 44/2003, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias).

Asimismo, la Ley General de Sanidad, artículo 10.13 reconoce que “el paciente tiene derecho a elegir al médico y los demás sanitarios titulados únicamente en las Administraciones Públicas Sanitarias”, pero no en el ámbito de la sanidad privada. En el ámbito privado por cuenta propia, la relación entre paciente y facultativo se basa en un contrato libremente acordado entre las partes, por lo que el dentista puede rechazar cualquier intento de imposición, por parte del paciente, de trabajar con un protésico en el que no confíe o con quien no esté conforme, al igual que haría ante cualquier imposición de higienista, medicamento, instrumentista, etc.

En ningún caso el dentista podrá ser obligado a realizar un tratamiento protésico con aparatos fabricados por un determinado técnico que no cuente con su confianza o que no cumpla con los estándares de calidad que el dentista considere apropiados.

Según un principio general de la legislación española, los dentistas tienen derecho a la libertad terapéutica, que les permite decidir los medicamentos, los productos sanitarios; como las prótesis dentales, así como los fabricantes que considere más adecuados para los tratamientos.

Pensar que un paciente pueda obligar a un dentista a trabajar con un técnico protésico determinado sería lo mismo que pensar que un paciente pudiera obligar a su cirujano cardiovascular a que le ponga una prótesis de una marca o fabricante concreto.

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Pago diferenciado de los honorarios

El odontólogo o médico estomatólogo es el único responsable contractual de los tratamientos rehabilitadores, por lo que deberá asegurarse de que tanto la fabricación, los materiales y la calidad de la prótesis responden a los estándares de calidad del dentista. Además, desde el punto de vista clínico, el dentista es el único profesional que puede realizar esta valoración.

En cuanto al pago del tratamiento, el Consejo General de Dentistas aclara que el paciente tiene derecho a pagar directamente al protésico dental el precio de la fabricación de la prótesis. De esta forma, en la relación profesional entre dentista y paciente está contemplada la posibilidad de que el paciente pueda abonar al dentista sus honorarios y al protésico los suyos de forma independiente.

El paciente también puede pagar los honorarios de ambos profesionales directamente al dentista. Si así ocurriera, los odontólogos y médicos estomatólogos tienen la obligación legal de desglosar en la factura el coste de la fabricación del aparato y sus honorarios por el tratamiento rehabilitador (Ley 29/2006). De este modo, es importante que los pacientes sepan que en todo tratamiento protésico hay dos tipos de costes: los de la fabricación del producto sanitario (prótesis dental) que viene fijado por el laboratorio protésico, y los honorarios que cobra el dentista.

Ninguna sentencia del Tribunal Supremo ha declarado que si el dentista o clínica dental incluye en su factura el importe de la prótesis dental se cercenan y limitan las competencias de los protésicos.

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