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Miles de manifestantes rodean la Casa Blanca y exigen que se rechace un oleoducto

   

EFE | Washington

Más de 6.000 manifestantes formaron hoy un cerco humano alrededor de la Casa Blanca para pedir que el presidente Barack Obama rechace la construcción del oleoducto canadiense Keystone XL en Estados Unidos, mientras sus defensores aseguran que éste creará empleos.

A exactamente un año de los comicios en los que Obama buscará la reelección, los manifestantes, encabezados por el reconocido ecologista Bill McKibben, le recordaron su compromiso con fuentes de “energía limpia” y advirtieron de los daños ambientales y a la salud que acarrea el proyecto.

El oleoducto, que se extendería a lo largo de 2.735 kilómetros para transportar petróleo desde Alberta (Canadá) hasta la costa de Texas, pasando por la zona central de Estados Unidos, se perfila como una gran prueba para Obama, que tiene que equilibrar la protección del medio ambiente y su interés por espolear la creación de empleos en su país.

Si Obama se hubiese asomado a la ventana hubiese visto a un mar de activistas, entre ellos la actriz Margot Kidder, que portaron un enorme oleoducto de plástico y pancartas con mensajes como “alto a la tiranía del petróleo”, “No al oleoducto de TransCanada”, y “No queremos petróleo en nuestro suelo”.

La protesta, que comenzó con una concentración en el Parque Lafayette frente a la Casa Blanca, forma parte de una movilización de líderes ecologistas, religiosos y cívicos para bloquear el proyecto de 7.000 millones de dólares de la empresa canadiense TransCanada.

“La mentira más grande que repiten (los partidarios) una y otra vez es que esta cosa va a crear empleos. Miren, acá no habrá empleos y el único estudio que no ha sido financiado por TransCanada demuestra que este oleoducto eliminará el mismo número de empleos que creará”, afirmó McKibben.

El activista se refirió al argumento de los partidarios, incluyendo la Administración Obama, de que el proyecto creará al menos 5.000 empleos tan sólo en el sector de construcción, por cada año que dure la edificación.

Jodi Williams, Premio Nobel de la Paz de 1997, usó el doble sentido para mofarse del proyecto y los beneficios que, según TransCanada y sus partidarios, traerá a la economía e independencia energética de Estados Unidos.

“No sabemos cómo hacer ‘frac’ (fragmentación de rocas para liberar depósitos de gas) pero sí sabemos que el petróleo está destruyendo este planeta y si no paramos ahora, estamos jodidos”, afirmó Williams, arrancando aplausos y aullidos de los activistas.

El reverendo Jim Wallis comparó la “adicción” al petróleo con la drogadicción y pidió una “intervención para sanar el alma de nuestra economía”.

Mientras, el fundador del Consejo para la Defensa de los Recuros Naturales (NRDC, en inglés), John Adams, pidió que Obama rechace el proyecto porque “pone en riesgo” el bienestar de los agricultores y el medio ambiente “sólo para que la industria petrolera tenga aún más ganancias”.

“Tal vez favorece los intereses de las empresas petroleras pero para el resto de nosotros es una muy mala idea”, enfatizó Adams, que este año recibió de manos de Obama la Medalla Presidencial por su labor ambientalista.

Los detractores tienen de su lado al actor estadounidense Robert Redford, quien el mes pasado colgó un vídeo de tres minutos en la página web del New York Times dirigido a Obama.

“Señor presidente, apoye a los trabajadores y a nuestra tierra, apoye nuestra seguridad energética y el futuro que bien sabe que merecemos. Diga no a Keystone XL”, dijo Ford, partidario de la exploración de la energía solar y eólica y otras fuentes de energía renovables.

Con igual fiereza, algunos grupos empresariales y sindicatos han puesto en marcha una campaña publicitaria y de presión a favor del proyecto, al señalar que éste ayudará a la creación de empleos cuando Estados Unidos más lo necesita.

Por ahora, ninguno de los bandos puede predecir con absoluta certeza el destino del proyecto, cuya solicitud de permiso fue sometida al Departamento de Estado en septiembre de 2008.

El viernes pasado, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, dejó abierta la posibilidad de que la decisión sobre el asunto se postergue de diciembre próximo a enero de 2012.