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NPI > Jorge Bethencourt

   

Javier limpia la barra con un trapo que conoció épocas más blancas. Se levanta a las cinco de la mañana, abre el bar, prepara la cafetera y se mete hasta las doce de la noche sirviendo cortados, bocatas y cañas. Él no lo sabe, pero es un repugnante empresario. Dos clientes, a mi izquierda, están hablando de lo mal que están las cosas. “El año que viene se va a cagar la perra”, dice uno de ellos, gráficamente. El otro, que parece un enterado, le contesta. “Anda no me jodas. Estuve en Santa Cruz el martes, que era festivo, y estaban todos los restaurantes llenos ¡de gente del país! Todos. Y las tiendas cerradas. Y habían llegado dos cruceros. Para algunos no hay crisis”.

Javier, como siempre, sigue ocupado en sus asuntos, escucha y calla. Pero otro cliente se suma a la conversación diciendo que la culpa la tienen los banqueros, que son unos golfos, que no dan dinero a nadie. “¿Cómo se lo van a dar si la crisis fue porque se hartaron de darlo a quienes no podían pagar?”, le contesta el enterado. Y ahí la cosa se lía. Un viejo, que está leyendo el periódico, dice que en este país no trabaja nadie. Otro cliente asegura que los políticos son unos inútiles, que están derrochando el dinero, que nos están matando a impuestos para pagarse los sueldos y los de los funcionarios que no funcionan.

El enterado le dice al viejo que no se queje porque está cobrando la jubilación y que los demás seguramente nos quedaremos tirados “como agua sucia” porque “esta juventud sólo sabe protestar y quejarse por todo” pero no trabaja. “Pero en qué van a trabajar, si no hay empleo, coño”, dice otro. “No hay trabajo porque esto está lleno de gente de fuera”, dice el viejo. Y de repente se hace el silencio.

La gente va pagando y se va. Sólo se oye, en la radio, el debate Rajoy-Zapatero. “Javier. ¿Tú cómo lo ves?”, le digo. Me mira con cara hosca. Es un tipo serio, pero buena gente. “No sé. Yo de esas cosas no entiendo. ¿Quieres otro cortadito?” Asiento.

Y mientras me lo tomo caigo en la cuenta de que durante una hora y media, de las once personas que había en el bar, sólo una estaba trabajando. Va a ser eso, pienso. Va a ser eso. Los dos tipos siguen hablando. Pago y me voy.

@JLBethencourt