X
ON AIR >

Obsesión > Óscar Herrera

   

El Tenerife regresa el domingo al estadio y lo hace para ganar. Lógica aplastante, pero cuando digo que lo hace para ganar, lo hago desde las perspectiva más optimista de un análisis previo en forma positiva de la semana blanquiazul. Me dicen algunos amigos y, también algún enemigo, que estoy obsesionado con Calderón y que mi crítica hacia él es siempre negativa. No es cierto. Lo hago siempre desde la subjetividad más objetiva y no tengo nada en contra de un entrenador que intenta hacer bien su trabajo, pero que no está especialmente brillante en la toma de algunas decisiones y en algunos planteamientos puntuales a lo largo de estas jornadas de liga. Valoro su predisposición y sus obstáculos. Además el hecho de estar obligado a ser el técnico que lidere desde el banquillo la reconquista de la categoría perdida le supone una carga más a su espalda. Eso no es fácil de gestionar. Esa presión añadida en un entorno, generalmente incómodo como el nuestro, es difícil de llevar, y a veces se le nota. Bastante tiene con la magnitud de la tarea encomendada como para darle más dolores de cabeza desde la prensa. Aún así, creo que debería mirar menos al exterior y buscar soluciones a los problemas, que los hay, de fútbol, en el interior. Y no, no estoy obsesionado con Calderón, espero que él tampoco lo esté conmigo.