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Primera carga de tomate de la zafra 2011-12 en Santa Cruz

   

Buque mercante atracado en el muelle de Ribera, a la espera de recibir la carga de fruta, anteayer. / JAVIER GANIVET

ROMÁN DELGADO | Santa Cruz de Tenerife

Los productores de tomates de la isla de Tenerife que destinan sus ofertas a la exportación hacia el continente europeo, todos ellos agrupados en la organización Aceto, iniciaron, entre la noche del martes y la madrugada de ayer, la primera carga de sus producciones en un mercante atracado en el puerto de la capital tinerfeña, lo que supuso el inicio de la zafra de 2011-2012 desde la instalación portuaria de Santa Cruz de Tenerife. Antes ya se habían producido algunos envíos a los mercados centrales de Reino Unido y Holanda a través de travesías iniciadas en el puerto de La Luz y de Las Palmas.

Tal y como informó ayer el gerente de Aceto, Domingo Mendoza, el objetivo que se han propuesto los agricultores tinerfeños de esta hortaliza es alcanzar la cifra total de envíos a mercados externos de 35 millones de kilos, que fue la previsión que también se hizo para la campaña anterior, de 2010-2011, cuando el dato previsto de exportación se tuvo que corregir a la baja por el efecto de los temporales de finales de 2010, en noviembre. Estos perjudicaron al cultivo y mermaron mucho las producciones, con lo que se generó una reducción total de la oferta de cinco millones de kilos.

Los productores tinerfeños ven con buenos ojos que la exportación global de este año se coloque en 35 millones de kilos. Para cumplir este reto, deben tener bien controlados sus dos principales quebraderos de cabeza: la entrada sin control de tomate marroquí en los mercados del continente europeo, un asunto que aún, según asegura el sector, no se ha resuelto y que ellos consideran que es una clara competencia desleal, y el impacto de plagas y enfermedades, asunto éste en el que se ha avanzado muchísimo gracias a las potentes inversiones que con apoyo público se han hecho en los recintos de cultivo, en los invernaderos.

Los horticultores del tomate en Tenerife han realizado gastos elevados para sustituir los antiguos invernaderos por otros más modernos y óptimos para el control del ciclo biológico de la planta, lo que permite poner en su sitio a los virus, la principal amenaza de esta actividad. Las enfermedades del tomate incluso han forzado el cambio de variedades.