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Recomiendan a Estados Unidos que ayude a Cuba en sus reformas y apoye el libre mercado

   

EFE | Washington

La Administración del presidente Barack Obama debe eliminar a Cuba de su “lista negra” y apoyar el proceso de reformas emprendidas por La Habana para fomentar el libre mercado en la isla, según un informe difundido por el Centro para la Democracia en las Américas (CDA, en inglés).

El documento evalúa las reformas en Cuba y ofrece un recetario para mejorar las relaciones entre Washington y La Habana.

Para comenzar, Obama “puede sacar unilateralmente a Cuba de la lista terrorista” y “debería hacerlo”, porque es una política que perjudica a la economía cubana, “al castigar el comercio y las transacciones financieras legales, y privar a su pueblo del acceso a la tecnología moderna”, manifestó el CDA.

Obama puede emitir órdenes ejecutivas “para facilitar el flujo de financiación en Cuba y espolear la demanda” en el incipiente sector privado, agregó.

Aunque solo el Congreso de EEUU puede levantar las prohibiciones de viajes turísticos a Cuba -algo improbable en el escenario político actual-, Obama “podría usar su autoridad ejecutiva para establecer y ampliar categorías” de viaje para ciertos grupos, entre ellos periodistas y atletas, explicó.

Estados Unidos debe además permitir el acceso de Cuba a la ayuda que dan instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a países que atraviesan transiciones económicas, continuó el análisis.

También pidió que se elimine el programa de Cuba de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) porque es un malgasto de “millones de dólares” cada año y , aunque pensado para suscitar cambios políticos y económicos, solo incrementa “la sospecha y tensión entre ambos Gobiernos”, observó.

El CDA, que apoya el levantamiento del embargo, citó como “fracaso” de ese programa el arresto y encarcelamiento en 2009 del subcontratista estadounidense Alan Gross.

La posibilidad de compraventa de viviendas en Cuba, a partir del jueves próximo, y la flexibilización de los viajes y remesas de cubanoamericanos permiten invertir en el éxito de las reformas, subrayó.

Sin embargo, reconoció que las reformas “probablemente no sean suficientes” para que ese país pueda superar todos sus problemas económicos o ayudar a los empleados estatales despedidos.

“No todos los cubanos despedidos podrán crear sus propios negocios o encontrar empleo alternativo, y no todos tienen las destrezas para trabajar de forma independiente o para una empresa creada y operada por otros”, señaló el CDA.

Las reformas son un reconocimiento de los problemas en Cuba derivados de las limitaciones para generar riqueza, su dependencia en las importaciones para alimentar a la población, una creciente desigualdad económica interna y la falta de oportunidades para aquellos con altos niveles de educación, dijo.

Pero, advirtió, la mayoría en la isla carece del capital o capacitación para comenzar o administrar negocios y, para sobrevivir, “muchos continuarán dependiendo del apoyo de sus familiares en el exterior, y realizando empleos que no son parte de la economía formal”.

El reemplazo de la “libreta”, o tarjetas de racionamiento, significa, a efectos prácticos, que la mayoría de las familias cubanas “tendrá que trabajar aún más fuerte para subsistir”, según el CDA.

La diáspora cubana, especialmente los cubanoamericanos, juega un creciente papel en el fomento del sector privado en Cuba como fuente clave de capital y materiales, algo que La Habana “está reconociendo tácitamente”, subrayó.

Los cubanos en el exilio no podrán comprar propiedad en la isla porque no residen allí, pero sí podrán enviar dinero a sus familiares para la compra de viviendas.

Estos cambios, de los más drásticos en más de medio siglo, se suman a los anunciados en octubre pasado para la compraventa de vehículos, aunque lo más probable es que, debido a las restricciones, la mayoría de los cubanos no podrá comprar coches nuevos.

Aún así, Obama y el resto de la clase política en EEUU deben reconocer que las reformas son “reales” y abren un espacio al libre mercado en Cuba, a juicio del informe.

“La mayor contribución que nuestro país puede hacer ahora es demostrar que queremos que las reformas tengan éxito, porque queremos que el pueblo cubano tenga éxito”, afirmó el CDA.