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Río de Janeiro lanza un enorme operativo para ocupar la mayor favela de la ciudad

   

Blindados de la Infantería de Marina apoyaron a los centenares de policías que tomaron, sin encontrar resistencia, la favela de la Rocinha. | EFE

EUROPA PRESS | Río de Janeiro

Cientos de policías y soldados, apoyados por helicópteros, han ocupado este el domingo la mayor favela de Río de Janeiro, en el primer gran paso tomado por la ciudad brasileña para mejorar la seguridad y controlar a las bandas de narcotráfico.

La ocupación de Rocinha, una famosa favela situada sobre una colina que da hacia las áreas más elegantes de Río, está considerada por las autoridades como una parte crucial de los preparativos de la ciudad para ser sede del Mundial de fútbol el 2014 y de los Juegos Olímpicos dos años después.

Las fuerzas de seguridad brasileñas han ocupado 18 favelas en los últimos tres años, pero ninguna de ellas tan grande como la estratégica Rocinha, localizada a lo largo de un estrecho punto de tráfico entre el centro de la ciudad y las zonas del oeste, donde se llevarán a cabo buena parte de los eventos olímpicos.

Soldados y policías no hallaron resistencia de pandillas de narcos en la invasión realizada durante la madrugada en Rocinha y la favela cercana de Vidigal.

La ocupación fue un importante evento mediático, dado que las autoridades habían anunciado sus planes con días de antelación, dando tiempo para huir a miembros de pandillas.

Tras años de vivir atemorizados por miembros de pandillas y ante las tácticas de la policía a menudo violentas, los residentes veían con cautela su nueva realidad.

“Tengo esperanza, pero ellos tienen que hacer mucho más. La comunidad necesita salud, educación y otros servicios sociales para seguir con esto”, dijo Wilson Aracanju, un pastor evangélico de 51 años que veía cómo se desarrollaba la ocupación desde su iglesia.

Según el canal de noticias por cable GloboNews, sólo una persona fue detenida durante la operación y no hubo que lamentar víctimas.

Se cree que la favela Rocinha, hogar de cerca de 100.000 personas y cerca de una de las zonas más exclusivas de Río y las mejoras playas, es el principal punto de distribución de drogas en la segunda ciudad más grande de Brasil.