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Sin ‘sprint’ para salir de la crisis

   

ROMÁN DELGADO | Santa Cruz de Tenerife

La cosa se pone fea, muy fea. Ya se puede hablar de esta manera porque nadie, casi ningún organismo oficial, es capaz de aportar datos que den lugar al optimismo. Y es que la economía española no tira y parece que no lo va a hacer en los próximos meses, ni en los próximos años.

El escenario que se prevé a corto y medio plazo no es otro que la vuelta a la recesión. Es lo que dicen los datos estadísticos oficiales y las previsiones de las instituciones públicas de gestión económica, que se empeñan en desdecir las proyecciones oficiales del Gobierno que aún preside José Luis Rodríguez Zapatero. El registro oficial de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para el tercer trimestre del año 2011 es el 0%, lo que implica que la variable interanual (los últimos 12 meses) sólo sea del 0,8%, un porcentaje que está lejos del valor relativo que manejaba el Ejecutivo socialista, por encima del 1%.

Pero esto, con ser malo, no es lo único malo que se ha conocido estos días. Al dato del PIB trimestral para julio-septiembre de 2011, el del INE, se unen las previsiones de la Comisión Europea servidas hace nada, que, y todo hay que decirlo, además con mucha claridad, mantienen la nubosidad extrema en la economía nacional y también, cómo no, en la comunitaria más desarrollada, aunque menos. La corrección a la baja de las previsiones de crecimiento es incisiva, y la propia Comisión Europea, como además sostienen otros organismos oficiales, rebaja los datos proyectados de alza económica para España y, por si fuera poco, avisa a este país de que es muy probable que, de seguir el camino que lleva, no logre cumplir a 31 de diciembre de 2011 el objetivo de déficit público del 6% del PIB nacional. Y ello que quiere decir… Pues ello quiere decir que a Mariano Rajoy, al PP, que parece que será el partido que tras las elecciones de este 20 de noviembre se encargue de las tareas de Gobierno en España, le espera una papa bien caliente en el tejado de La Moncloa, o del lugar donde al final resida. Quizá Rajoy se deba estrenar con un buen tijeretazo para corregir casi en segundos el déficit y así llevarlo al 6% al cierre de 2011. Casi nada.

Así las cosas, está claro que hay paro para mucho rato. Y no es que lo digan los datos del Ministerio de Trabajo o de la EPA, que lo dicen, con claridad y en grandes cifras (cinco millones de desempleados en España según la EPA del tercer trimestre del año 2011, o casi, que faltaron unos pocos para llegar a esa cifra récord), sino que también lo dice la Comisión Europea y casi cualquier otro organismo de los clásicos que difunden estas variables: la OCDE, el Fondo Monetario…

La cosa está que arde y esta combustión no cesará hasta que la economía coja de verdad la senda del crecimiento. Esto parecía que iba a ser ya, entre 2011 y 2012, pero ahora también parece que no va a ser así, sino que la recesión asoma de nuevo a las puertas de España, y el bajo crecimiento a los países que integran la eurozona.

Y es que, por si no se han enterado, la Comisión Europea ha dicho, con todas las palabras, incluso las más sencillas de entender, que el paro que hay en España, el de hoy (en la cota del 20% de la población activa, diez puntos menos que en Canarias, lo clásico cuando se es una RUP -región ultraperiférica de la UE-), no abandonará ese nivel en los próximos meses, ni quizá en los próximos años. O sea, que el 20% de desempleo será recordado en España durante algún tiempo: con el equipo de Zapatero y con el equipo de Mariano Rajoy, si gana. Es lo que dice la Comisión, donde están los equipos de técnicos que estudian al detalle estas cosas.

Así que España va camino de la recesión, tiene difícil lo de cumplir el objetivo de déficit este año, o sea, con la doctrina dictada y aceptada sin rechistar por el Gobierno, y sigue afectada por el colapso de la deuda soberana. Y todo esto sólo deja un rastro de paro, y con él, de caída del consumo, de la demanda interna.

Es la pescadilla que se muerde la cola, un ciclo económico en el que parece que sólo es capaz de vivir y de empujar el sector exterior: las empresas nacionales en condiciones de exportar a otras áreas de consumo, a otros mercados.

La leve llama del crecimiento económico en España (el 0,8% interanual conocido con el dato del tercer trimestre de 2011, difundido el viernes pasado por el INE) se mantiene hoy encendida gracias a las compras que se realizan fuera del país de bienes y servicios nacionales, que es el negocio que permite que la economía aún tire algo, muy poco, casi con modelo de respiración asistida y a punto de perder el aliento para llegar al llamado crecimiento cero, o pero, a porcentajes con signo negativo por delante. No se ve por ningún sitio la luz al final del túnel. ¿La verá Rajoy?