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Tecnología y frustración

   

Una de las características principales de las nuevas tecnologías es su accesibilidad, la disponibilidad y la inmediatez. | DA

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

“Cuando toma en sus manos el móvil, la consola o el ordenador, no hay quien le hable y aunque lo haga, no importa porque no atiende a nadie ni a nada de lo que hay a su alrededor”, dice Marisa, hablando de su hijo de cuatro años. Para algunos padres, esto se puede convertir en un modo fácil para que los niños estén entretenidos y “no molesten”, pero el exceso de uso de las nuevas tecnologías en la infancia puede acarrear consecuencias emocionales y de comportamiento difíciles de controlar en el futuro.

Una de las características principales de las nuevas tecnologías es su accesibilidad, la disponibilidad y la inmediatez con la que se obtienen los resultados requeridos, permitiendo la satisfacción inmediata. Los niños que llevan un teléfono móvil al colegio, por ejemplo, pueden contactar con sus padres varias veces durante la jornada lectiva, avisar de que se han olvidado de algo, o simplemente calmar -a través de un mensaje o una llamada- el ansia de saber el uno de los otros o viceversa.

De esta forma, se satisface de forma inmediata un deseo fomentando la dependencia y la intolerancia a la frustración de obtener lo que se quiere en el momento. “La sociedad, de alguna forma, favorece la intolerancia, salvo que los padres hagan un ejercicio para enseñar a los hijos a esperar, a tener paciencia y a tolerar las frustraciones”, asegura Juan de la Fuente, psiquiatra del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria.

En los últimos veinte años, explica el doctor De la Fuente, se ha disminuido el número de hijos, éstos son más deseados y “los padres nos desvivimos por satisfacer todas sus necesidades. Esto tiene el riesgo de crear personas adultas adictas y dependientes y, como consecuencia, mucho más vulnerables”.

Pasar poco tiempo con los hijos y que se sustituya esta relación fraternal por horas y horas frente al televisor, el ordenador o el smartphone, además de generar sedentarismo y como consecuencia un mayor riesgo de obesidad, puede provocar comportamientos asociales y de aislamiento. “No se pueden perder las relaciones interpersonales, sobre todo en la infancia que es cuando el cerebro se constituye emocionalmente”, comenta Juan de la Fuente.

Facilitar la relación de los hijos con su entorno, con un grupo de amigos y al aire libre, es saludable, ya que “si se sustituye el contacto personal por el tecnológico va a adolecer de capacidades sociales y tendrá carencias emocionales con los consiguientes problemas en la edad adulta”.

Por ejemplo, el fenómeno WhattsApp que está emergiendo, permite mantener una conversación a tiempo real con una persona a distancia, al tiempo que se mantiene otra conversación física. Esto hace que se disperse la atención, la multitarea tiene consecuencias para la memoria y riesgo de que se produzcan accidentes.

Por otra parte, cuando mantenemos conversaciones a través de un soporte tecnológico, “perdemos la recompensa del contacto físico, la conversación gestual y la gratificación disminuye”.

Un seguimiento del desarrollo, permitir la autonomía e independencia de los niños, aunque haya que correr algunos riesgos, enseñarles a equivocarse y a tolerar la frustración y a tener paciencia hará adultos con mentes sanas.

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Fenómenos

Hikikomori. Del japonés, significa apartarse, estar recluido. Se trata de una fobia social que se ha asociado en los últimos años a niños y adolescentes que palían sus problemas de adaptación escondiéndose en las nuevas tecnologías.

Ciberacoso. Los móviles y los niños de a partir de diez años son los protagonistas de este fenómeno que se caracteriza por grabar imágenes de acoso a compañeros y en algunos casos subirlas a la red para escarnio público. España es uno de los países con menor incidencia.

Televisión. El tiempo que los niños pasa viendo televisión ha disminuido en casi veinte minutos en los últimos ocho años. La media al día es de 140 minutos. Este hábito se ha sustituido por el uso de videoconsolas, de internet, smartphones o teléfonos móviles.

Control parental. Existe una variedad de programas de control parental de internet que permiten evitar riesgos a los niños que utilizan el ordenador. Estos programas incluso permiten controlar el horario en el que los niños pueden hacer uso del ordenador y restringir el acceso a contenidos.

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