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ELECCIONES 20-N > LA VOZ DE LA CALLE

Una copa de menos

   

Cinco representantes de la pequeña hostelería posan delante de la cafetería Royal, en el barrio lagunero de San Benito. / JAVIER GANIVET

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Las copas hacen más ruido al chocar que la caja registradora al cobrar. El sector de la pequeña hostelería es un barómetro de la situación económica de España. Para comprobarlo, este periódico convocó a empresarios, trabajadores y clientes en un local del barrio lagunero de San Benito.

La crisis entra con descaro y se marcha sin pagar. Se nota bastante que apenas hay obreros. La construcción movía el 90% del negocio: que si el desayuno, que si la cerveza, que si el almuerzo, que si la merienda. Ya no es como años atrás.

“Da pena”, constata el propietario de la cafetería Royal. “Nos han hundido”, se lamenta Cosme. “Primero, porque no hay aparcamientos en la zona. Además, el Ayuntamiento no colabora. Ahora mismo tenemos la noche en blanco y nos han desprestigiado completamente”.

Cuando se le pregunta por las elecciones que están al caer, Cosme arruga el rostro: “De los políticos, ni hablemos. Nos han olvidado. Pedimos un poquito de comprensión”.

Horacio, de la tasca restaurante El Kíkere, apela a la precaución: “Trataremos de que, por lo menos, el Gobierno y el Ayuntamiento nos echen un cabo. Todo el mundo pretende un cambio y se tendrá que dar de una forma u otra. Pero, claro, será a condición de que arrimemos un poco el hombro para salir adelante”.

Lo importante es, dice Horacio, que cada uno vaya poniendo su granito de arena. “Esperemos salir de esto con la ayuda tanto de las autoridades como de la gente en general”.

Los reproches al Ayuntamiento son constantes: “Nos prometieron que iban a hacer algo y en vez de crear aparcamientos lo que han hecho es quitarlos. Eso añade inconvenientes y resta alicientes. Caminar es bueno según cuándo y para qué. Obligar a dejar el coche alejado no es una manera de animar a que vengan aquí a pasar un rato”.

Desde hace una semana, Yaiza es camarera de la tasca El Escondite (El Sobradillo). Aparte de servir, pone música: canta y toca la guitarra. También imparte clases particulares de ese instrumento de cuerda. “¡Fatal! Lo ves cuando vas a comprar e incluso cuando paseas. De trabajo no se encuentra casi nada y en muchas ocasiones hay que pluriemplearse para mantenerte en pie”.

A propósito del 20-N, Yaiza desea que se produzca una evolución y que llegue aunque sea un pizco de confianza para que esto “se mueva algo”.

Ángeles está a cargo de El Parral, un establecimiento de comida para llevar. “Naturalmente, me gustaría que se arreglara algo, pero dudo mucho. La mayoría va a sentarse en la silla, mientras a los trabajadores cada día los pisotean más”.

Como representante del colectivo, Ángeles se siente abandonada: “Pienso que podrían ser un poco más flexibles con los pequeños empresarios y apoyarnos”.

Francisco Javier, de la cofradía de San Benito, apunta que los gestores municipales les han aguado la fiesta: “Estamos fastidiados. A los políticos solo los veo con motivo de las elecciones”.

Cosme dispara perdigones dialécticos: “No nos ayudan. Todo lo contrario, nos suben los impuestos. Contribuimos como las grandes superficies y hasta más”.

Él cotiza por siete empleados. “Y no recibo nada. A mí me ofrecieron ayudas y todavía las estoy reclamando. Si un trabajador coge una baja, me supone contratar a otro. Y serían ocho. ¿Quién me repara ese desajuste? Agradecería una respuesta”.

Las pymes y los autónomos son unos de los reclamos de los programas de los partidos. Sin embargo, el descenso de la actividad no ha sido convenientemente compensado.

Por fortuna, las calamidades no enturbian el ambiente.