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Una mesa con mayoría del PP decidirá sobre los grupos de AMAIUR y UPyD

   

EFE | Madrid

Una vez que el próximo 13 de diciembre se abran las nuevas Cortes, los partidos podrán constituirse en grupos parlamentarios, y aunque está claro que el PP, PSOE, CiU, IU y PNV tendrán grupo propio, los de Amaiur y UPyD pueden suscitar dudas en la Mesa del Congreso, órgano donde habrá mayoría del PP.

En el caso de Amaiur, los reparos pueden proceder del hecho de que en Navarra, una de las cuatro circunscripciones en las que se ha presentado la izquierda abertzale, se ha quedado a unas décimas del porcentaje mínimo del 15 por ciento de votos que se exige para poder conformar grupo parlamentario propio.

Aunque esta formación haya logrado siete escaños -dos más de los requeridos para tener grupo- el Reglamento del Congreso obliga además a cumplir un segundo requisito, esto es, la obtención de al menos el 15 por ciento de los votos en las circunscripciones en las que se presenta el partido interesado.

Amaiur cumple con creces esta condición en las tres provincias vascas, ya que tiene el 19,21 por ciento de los sufragios en Bizkaia y dos escaños; el 34,80 en Guipuzkoa, con tres escaños; y el 19,11 en Araba-Álava, con otro diputado.

Pero en Navarra, donde ha conseguido un representante más, su porcentaje baja al 14,86, de manera que si se interpreta que este baremo debe aplicarse a todas y cada una las circunscripciones, el partido no reuniría las condiciones para disponer de grupo propio.

Otra cosa es que se hiciera una interpretación flexible y se tuviera en cuenta la media porcentual de los votos obtenidos en las cuatro circunscripciones, en cuyo caso Amaiur superaría sin ningún problema el umbral del 15 por ciento.

En todo caso, es la Mesa de la Cámara la que tiene la última palabra a la hora de decidir si un partido cumple o no las exigencias reglamentarias, y la experiencia revela interpretaciones bastante flexibles para dar grupo a las minorías.

Fuentes del Congreso no se atreven, en este sentido, a vaticinar qué puede ocurrir si Amaiur pide constituirse como grupo propio, aunque recuerdan que el PNV, cuando concurría en Navarra y no llegaba al 15 por ciento en la Comunidad Foral, nunca tuvo impedimento para disponer de grupo propio.

Estos debates son frecuentes al comienzo de cada legislatura, y en algún caso han llegado al Tribunal Constitucional, que se ha pronunciado sobre las decisiones de la Mesa, aunque años después.

Así ocurrió con ERC en 2004; se le reconoció grupo parlamentario, tras haber obtenido ocho diputados, aunque el requisito del 15 por ciento lo cumplía en las cuatro circunscripciones catalanas pero no en las tres de la Comunidad Valenciana, donde también se había presentado.

La interpretación favorable a los republicanos catalanes que hizo la Mesa del Congreso, con mayoría socialista, excluyó del cómputo de votos los recabados en Valencia, Alicante y Castellón, donde no había logrado diputados, de manera que así llegaba al 15 por ciento.

Tras un recurso del PP, el Tribunal Constitucional avaló tres años más tarde el criterio flexible de la Mesa porque la formación del grupo de ERC no perjudicaba a este partido, y también porque a los órganos de las Cámaras se les reconoce un “margen” en la interpretación de la legalidad parlamentaria.

El caso de UPyD es diferente ya que está claro que dispone de los escaños mínimos necesarios (ha conseguido cinco representantes en el Congreso) pero sin el porcentaje requerido.

Y es que el Reglamento permite también formar grupo a aquellos partidos con al menos cinco diputados y el 5 por ciento de los sufragios en toda España; UPyD se ha quedado muy cerca, con el 4,69 por ciento.

Atendiendo a los precedentes, la solución podría ser el “préstamo” de diputados de otro grupo para así superar el porcentaje, otra de las maniobras más comunes para ayudar a una minoría.

Al comienzo de la VII Legislatura, en 2000, la Mesa dejó a Coalición Canaria (CC) formar grupo parlamentario propio pese a que sólo tenía cuatro de los cinco parlamentarios necesarios.

Como solución, este partido sumó a sus escaños los tres de Unión del Pueblo Navarro (UPN), partido que representaba al PP en Navarra, un préstamo que facilitó su constitución como grupo propio, aunque luego los diputados de UPN volvieron al grupo parlamentario popular.

Disponer de grupo parlamentario propio permite a los partidos que han obtenido representación en la Cámara mayores recursos económicos y técnicos, independencia al gestionar sus iniciativas legislativas o de control al Gobierno, más tiempo en las intervenciones en los plenos y más representantes en los órganos parlamentarios.