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Varvara con ‘v’ > Francisco Pomares

   

El euro se desploma, la economía camina con paso decidido hacia el borde del abismo de la recesión, el volcán vuelve a asomar bajo nuestros traseros y un asteroide del tamaño de un portaviones se acerca peligrosamente a la Tierra. Pasará a menos distancia de la que nos separa de la luna el próximo 8 de noviembre. ¿Serán señales de ese fin del mundo que nos pronosticaban los mayas para el 2012? De ese mundo feliz y despreocupado en el que hemos vivido instalados los europeos hasta el comienzo de la crisis, desde luego que sí. Es probable que el asteroide pase de largo, que el volcán no nos achicharre los pies y que la crisis pase algún día. Pero durante decenios nada volverá a ser igual. Una ola de pesimismo se ha instalado en la conciencia del mundo desarrollado, invadiéndolo todo.

O casi todo. En Santa Cruz de Tenerife, como en la pequeña aldea gala de Astérix, aún se resiste. No todo el mundo teme -como el jefe Abraracourcix- que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas. Algunos aún son capaces de mantenerse en el juego de lo lúdico y de vivir la vida con voluntad de sorpresa y regocijo.

Les cuento: unos pocos balcones de Santa Cruz han amanecido estos últimos días tomados por unas pancartas blancas con letras en rojo vivo, dando la bienvenida a una tal Varvara. Varvara con v, y sin otra explicación que un extraño algoritmo cabalístico: 11/11/11, que digo yo que no será el día del fin del mundo, sino el de la llegada de esa Varvara a la que se da la bienvenida. No sé quién -o qué- es Varvara, ni tampoco si el 11/11/11 es una fecha de este mes. Si lo fuera, coincide con la del gran sorteo de la lotería, pero los balcones en los que han aparecido las pancartas son de casas privadas. Eso reduce la posibilidad de que estemos ante una campaña de marketing de una marca o un evento. Claro que la publicidad es cada vez más osada: aún recuerdo los gorros de Papa Noel de color verde que llevaba tanta gente en una retransmisión de las campanadas de nochevieja, y resultaron ser parte de una campaña de una empresa de telefonía. Si estamos ante otro guiño de la mercadotecnia, la verdad es que le han echado imaginación… Porque también podemos estar ante un grupo de amigos con sentido del humor montándole el cumpleaños a esa tal Varvara con v. O quizá ante una intervención artística en tiempos de recorte presupuestario. O ante un grupo de adoradores del apocalipsis que han bautizado el meteorito y esperan que llegue dos días más tarde de lo previsto. Sea lo que sea, habrá que esperar. Y mientras tanto, desearle buen viaje a esa tal Varvara. Con v. O lo que sea.