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Viaje al fin de la noche > Jorge Bethencourt

   

Lágrimas socialdemócratas caen suavemente por la piel de toro. Los españoles han sacrificado a Bambi sobre la piedra del altar de una crisis pavorosa y el viento esparce las cenizas de los cheques bebé, los planes E y el sueño del milagro español. En la fiesta local del PP un pinchadiscos inteligente ponía a todo trapo la música de Highway to hell (Autopista al infierno) de AC-DC. Dos chistes en uno. Y los eufóricos seguidores de Rajoy, ajenos a la ironía, celebraban un triunfo que coloca a los conservadores al frente de un país demolido.

Los análisis políticos sobre el resultado de las elecciones ya están hechos. Perdió el PSOE, perdió Coalición Canaria y ganaron casi todos los demás. La sombra de Rodríguez Zapatero está detrás de todas las derrotas. Más importante ahora es pensar en lo que nos espera. La agenda de Mariano Rajoy está marcada por la urgencia de lanzar un mensaje a la Eurozona de que España va a situarse en la responsabilidad, la contención del gasto y el pago de sus deudas.

La teoría del fútbol de la sábana de Solari -si te cubres la cabeza te destapas las piernas y al revés- se puede aplicar a la economía. Las medidas de ajuste y recorte producen enfriamiento económico. Disminuir la presión fiscal sobre la economía privada reduce, al menos en principio, los ingresos públicos. “No esperen milagros”, ha dicho Rajoy. Pero es justo lo que espera la gente. Porque cuando ya se ha perdido casi toda la confianza en lo posible, sólo queda la esperanza de lo improbable.

El peor escenario no es la crisis económica, el problema de la deuda y el desfonde de la economía española. Lo peor que nos pasa en España es que el ejercicio político está afectado de la aluminosis del coste de oportunidad. Todo el que no gobierne se siente ajeno a la responsabilidad y más allá del resultado de las urnas están las calles. Que Cataluña y el País Vasco hayan apoyado opciones nacionalistas, que una pléyade de partidos haya agrietado el bipartidismo y que la izquierda del PSOE haya mejorado sus resultados, diseña un paisaje de contestación extraparlamentaria a los grandes ajustes que necesariamente debe imponer el PP para frenar el descarrilamiento de la locomotora española.

Ganar el Gobierno ha sido sólo el principio de una batalla que justo empieza ahora. Y en la calle. Un viaje al fin de la noche, con el peor equipaje.

@JLBethencourt