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Vivir de la rentas > Karl McLaughlin

   

No me extrañaría en absoluto que, en su biblioteca personal, Antonio Calderón tuviera libros para inversores, en los que se dan iluminados consejos sobre cómo vivir de las rentas. Sin embargo, Calderón no es financiero: es el técnico del CD Tenerife, cuyos aficionados -como vimos y escuchamos ayer- no están por la labor de recibir lecciones magistrales sobre la rentabilidad del mínimo esfuerzo.

Un esfuerzo inicial (el bonito 1-0 de Ferrán), seguido de otro justo antes del descanso y que supuso un 2-0 que maquillaba un primer tiempo más que olvidable por parte de los isleños, no daban derecho a decidir que la faena ya se había terminado.

Los partidos duran 90 minutos y la afición paga por ver a su equipo comparecer también después del descanso. Ayer, solo el Celta B salió en el segundo tiempo. Hubo momentos en que el Tenerife ni olía el balón, lo que provocaba la ira del respetable, cosa que se entiende perfectamente.

Con cada semana que pasa me queda más que claro cuál es el guión del Tenerife esta temporada. En (contadas) ocasiones, logra entusiasmar al público con alguna jugada bien hilvanada y rematada. En muchas más ocasiones, sin embargo, llega a aburrir e incluso enfadar hasta al más fiel de los fieles.

Este equipo no da espectáculo. A lo mejor pensaba que, con Pepe Benavente en el palco del DIARIO DE AVISOS, el espectáculo ya estaba servido de todas formas. Se equivocó. Y si no quiere perder del todo a su afición, Calderón debería pedir por adelantado a los Reyes Magos algún libro más “espectacular” que un manual para inversores.