SIN OBJETIVIDAD >

¿Dónde está el caballo? > José Antonio Felipe Martín

Un matrimonio se muestra preocupado porque sus dos hijos son radicalmente distintos: uno es extraordinariamente optimista y el otro justo lo contrario. Llegado el día de Reyes, deciden aplicar una terapia. Al pesimista le regalarán un coche deportivo y al optimista un montón de excrementos. El primero, al levantarse y ver su regalo, empieza a preocuparse. “Ahora deberé sacar el carnet de conducir, pagar el seguro, tener cuidado con que no me lo roben…” Los padres contemplan sorprendidos al a su otro hijo corretear por la casa con cara de ilusión. Al preguntar el motivo de su alegría, el hijo responde: “Estoy buscando el caballo”.

El chiste, que igual contado así tiene menos gracia que cuando lo cuenta mi compañero Máximo Martín, espero que sirva para poder reflejar las sensaciones con las que el aficionado blanquiazul se pudo haber quedado ayer. Creo que es como para ser pesimista. El Atlético B domina, se gusta, tira tres balones a los palos y Sergio vuelve a salvar al Tenerife. Los blanquiazules mostraron su peor cara, no apática, pero si carente de ideas y clarividencia en los metros finales, ante un rival que supo a lo que venía. Milinko Pantic, deidad atlética recordado como pocos en la ribera del Manzanares, señaló en rueda de prensa que los suyos “sabían el modo de poder jugar aquí contra este rival”. Se nos acaba el chollo de los equipos que vienen agazapados y que parece que los agazapamos nosotros. Para colmo, hay jugadores que parecen tener carta libre para fallar. Seguirán errando y seguirán jugando; les seguirán pitando y los seguirán defendiendo. A otros no, claro.

El hijo optimista tendría otro discurso. Diría, como siempre, que esto es Segunda B, que si hay que ser resultadistas con este equipo es justo este año y que, y ahí los números le dan la razón, perdiendo el Castilla y empatando el Lugo la cosa salió hasta bien a pesar de que el Real Oviedo dicen que viene pisando fuerte y es nuestro próximo rival.

Yo, después de todo y a pesar de lo de ayer, seguiré buscando el caballo.