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EL HIERRO >

“Es un orgullo hacer de Antonio”

   

A la izquierda, Antonio, en un videoclip de la Fundación Aladina; a la derecha, el actor Andoni, en Maktub. / DA

VICENTE PÉREZ | Santa Cruz de Tenerife

La película Maktub le ha cambiado la vida al joven actor grancanario Andoni Hernández. A sus 15 años ha debutado en el cine encarnando a otro adolescente, Antonio González, criado en El Hierro, que, como él, también tenía toda la vida por delante y quería triunfar, en el mundo de la música, pero a quien el cáncer truncó todos sus sueños a los 16 años. Falleció en 2009 dejando un legado de lucha, de coraje e incluso de buen humor ante la enfermedad, hasta el punto de inspirar un filme dirigido por Paco Arango, que se estrenó la pasada semana en todos los cines de España.

“Para mí es un orgullo hacer el papel de Antonio, me ha ilusionado participar en esta película, mi primer largometraje, en el que se fusiona la tragedia con la comedia; hace reír y llorar, pero dejando un mensaje de esperanza”, afirma Andoni, residente en Telde, en cuya Escuela Municipal de Teatro ha asiste a las clases impartidas por Blanca Rodríguez.

Fue esta profesora de arte dramático quien le recomendó que fuera al casting, donde Arango se fijó en él para protagonizar su primera película junto a actores como Rosa María Sardá, Aitana Sánchez Gijón, Amparo Baró o Goya Toledo, entre otros rostros conocidos del mundo del celuloide. Trabajar con todos ellos fue, para este joven grancanario, “una gran satisfacción, porque al principio tenía cierto temor a cómo sería mi relación con actores tan maravillosos; la realidad es que me ayudaron muchísimo, son aún mejores personas”.

A Andoni le impresionó el guión cuando lo leyó, máxime porque su personaje refleja una historia real, la de Antonio, que, si bien es natural de Gran Canaria, se crió con su padre en el barrio de La Caleta, perteneciente al municipio herreño de Valverde. “Es la primera vez que hago llorar actuando, pero también hago reír, y el director lo que ha querido es precisamente que la gente no se quede con la tristeza de la enfermedad, sino con la alegría que da la comedia, y sobre todo, con el mensaje positivo que transmite Antonio”.

El debutante actor cuenta que “fueron nueve semanas de rodaje en Madrid y, los últimos días en Garachico, donde se rodaron las escenas finales”, en las que él no actúa, aunque allí estuvo todo el equipo. El filme plasma en ese momento a un matrimonio recompuesto gracias a Antonio, ante el impresionante paisaje del Atlántico golpeando sobre una costa volcánica con el roque de Garachico al fondo.

Andoni estudia 4º de la ESO en el instituto Enrique de Ossó, en La Medianía (Telde) y reconoce que empieza a notar los efectos de la fama. “La gente me saluda por la calle y mis redes sociales están petando, pero tengo los pies en el suelo; ahora mismo quiero hacer teatro, más cine y darme a conocer”, se sincera, tal vez con la misma ilusión con la que Antonio esperaba grabar un disco de rap, su gran pasión.

Verse en la pantalla grande le produce aún extrañeza. “Los primeros minutos de película me choca un poco, pero a medida que transcurre el filme ya no me veo yo, sino al actor, y me meto en la historia como espectador”, comenta. A esa sensación se le unió la pasada semana la emoción del estreno, en el Cine Capitol, de la Gran Vía madrileña. “Sabía que esa noche algo importante iba a cambiar en mi vida”, evoca, “y por eso la noche anterior me acosté muy nervioso y me desperté igual”. El mejor amigo del fallecido joven herreño, Patricio Martín , ya ha dejado claro que el actor grancanario “lo hace tan bien que por momentos veo a Antonio en la pantalla”. Si Maktub significa en árabe “lo que está escrito”, Andoni ha escrito su propio destino con una lograda interpretación que le abre paso en el cine.