LAS CARAS DE LA OST > INGRID REBSTOCK

“Un músico jamás puede quedarse quieto y dejar de aprender: si no avanzas, retrocedes”

Ingrid Rebstock forma parte de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) desde hace 12 años. / SERGIO MÉNDEZ

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

No hay instrumentos sólo para hombres ni sólo para mujeres. Esto, que no es otra cosa que una obviedad, no se libra sin embargo de los prejuicios, y el rebatirlos ha sido uno de los retos de Ingrid Rebstock desde el inicio de su carrera. La trompeta solista de la Orquesta Sinfónica de Tenerife nació en Dotternhausen, población cercana a Stuttgart, al sur de Alemania. “Cuando entré en la banda del pueblo me ofrecieron otros instrumentos -detalla-, como la flauta o el clarinete, pero lo que me gustaba era la trompeta: quería que se me oyera bien fuerte”.

Eso fue a los 10 años, luego Rebstock se formó en el Conservatorio de Trossingen y más tarde se fue becada a Estados Unidos, donde realizó un máster en la Universidad de Indiana. Seis años después, obtuvo una plaza en la Chicago Symphony Civic Orchestra -la orquesta joven de la ciudad- y pudo tocar y estudiar con la sección de trompetas de la Chicago Symphony Orchestra, “donde estaba una auténtica leyenda de la trompeta, Adolph Herseth, primer instrumentista durante más de 50 años”, subraya.

Esta trayectoria tan viajera, también incluye actuaciones en Italia, Estados Unidos, Japón o Austria, “donde actúe junto a la Filarmónica de Viena”, apostilla, y su entrada como solista en la Orquesta de la Radio de Shanghái. “Ése era mi sueño -afirma-, ser primera trompeta en una orquesta”. “Pero en China estuve sólo una temporada, porque me di cuenta de que quería tocar en Europa, que es mi casa”.

De manera que Ingrid Rebstock asegura que nunca podrá olvidar lo alegre que se sintió cuando consiguió su plaza en la Sinfónica de Tenerife, hace 12 años: “Vine con una maleta, y ahora estoy aquí, con un hogar, casada y con hijos”.

Al hablar de la función de la trompeta en la orquesta, Rebstock señala que a partir del XIX, “con Bruckner, Mahler, Shostakovich, Prokofiév, Tchaikovsky…”, este instrumento “posee muchos pasajes heróicos y melodías líricas”. “Me encantan los momentos en los que vuela por encima de la orquesta, mientras que antes su papel se asemejaba al del timbal”.

Amar la música, tener talento y mucha, mucha disciplina. Ésas son las claves, a su juicio, que debe asumir quien quiera dedicarse a la música de manera profesional. “Por mucho o poco que hayas logrado -argumenta-, no debes dejar de formarte, no puedes quedarte quieto, porque en la música si no avanzas, retrocedes”.

Entre los proyectos más inmediatos, Ingrid Rebstock menciona el de hacer música de cámara con otras cinco mujeres en Alemania, y también el de interpretar música barroca, con trompeta piccolo, acompañada de un órgano.

“También me gustaría irme de nuevo de gira con la Sinfónica de Tenerife. Guardo muy buen recuerdo -confiesa-, sobre todo cuando fuimos a Alemania y tocamos en Stuttgart. La gente con la que toqué en la banda de mi pueblo alquiló una guagua para venir a escucharme. Y aplaudieron muy fuerte cuando Víctor Pablo Pérez me regaló las flores que le habían dado a él. Fue algo muy bonito”.