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“Unos 500 empleados públicos necesitan ser reconvertidos”

El presidente provincial de CSI.F, César Martínez, en la sede del sindicato en Santa Cruz de Tenerife. | DA

DOMINGO NEGRÍN MORENO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI.F) emprende sin sobresaltos una nueva etapa con la sustitución de Domingo Fernández por Miguel Borra. Entre los asistentes al séptimo congreso nacional se encontraba César Martínez, presidente provincial desde 2008. En esta entrevista, el dirigente plantea la reubicación de unos 500 empleados públicos de la Administración autonómica.

-¿Qué dio de sí el congreso nacional?
“En nuestro congreso nacional salió elegido Miguel Borra, después de dieciséis años de mandato de Domingo Fernández. Ha habido cinco presidentes en la historia del CSI.F y el último es el que más ha durado en el cargo. Fue un congreso bastante entrañable. Más que un congreso fue un traspaso de poderes, porque no había otro que se postulara”.

-¿Qué legado deja Domingo Fernández?
“Bueno, lo ha dejado en una situación bastante satisfactoria. El sindicato funciona muy bien, tanto en número de afiliados como de delegados. Económicamente, también. Hemos adquirido bastante patrimonio… Esto ha sido posible gracias al esfuerzo de todos. En palabras de Domingo Fernández, se debe a nuestra organización, a nuestra unidad, a la estabilidad en los equipos y al trabajo de miles de delegados. Por eso hay futuro”.

Nos tememos que los funcionarios vuelvan a pagar los platos rotos”

-¿Cuántos representantes fueron de Canarias?
“Fuimos ocho compromisarios, tres por la provincia de Las Palmas y cinco por la de Santa Cruz de Tenerife”.

-¿Los sindicatos han sabido adaptarse a los nuevos tiempos?
“En lo que a CSI.F respecta, nos actualizamos continuamente y nos comprometemos en todas las áreas de la sociedad canaria con ilusión, trabajo y transparencia”.

-¿Dónde están situados desde el punto de vista ideológico?
“Somos un sindicato independiente, con mayoría en el ámbito de las administraciones públicas y con una creciente implantación en el sector privado. No hacemos política”.

Las ayudas a las empresas para la creación de empleo han caído en un saco roto”

-¿Qué esperan ustedes del Gobierno de Mariano Rajoy?
“Nos tememos más recortes. Yo pensaba que, al margen del partido que ganara las elecciones, tenía que hacerlo con una mayoría clara, indiscutible. Esa era la fórmula mágica. Es muy difícil adoptar decisiones cuando te presionan desde determinadas comunidades autónomas. A ver si es verdad que, con las medidas que Rajoy estime oportunas, salimos adelante”.

-¿Los funcionarios pagarán los platos rotos?
“Sí, posiblemente llueva sobre mojado”.

-¿Tienen programadas protestas por si lo que se avecina es gordo?
“Hay que estar preparados, pero todavía no ha tomado posesión el nuevo presidente del Gobierno. Desde el CSI.F instamos al PP a sentarse en la mesa de diálogo social para negociar cómo arreglamos esto sin tomar medidas muy drásticas. Como anunció nuestro presidente, solicitamos la negociación de una hoja de ruta clara, completa, con acciones realistas. No aceptamos la imposición. Tampoco permitiremos que se fijen en los empleados públicos como causantes o como solución a esta crisis”.

Llamamos al diálogo social para arreglar esto sin tomar medidas muy drásticas”

-¿Cómo se ve desde fuera del pacto social la estrategia general de empleo?
“Hay que hacer algo, porque se ha creado una bolsa de parados con una edad muy difícil para encontrar trabajo. Será necesario discutirlo entre todos los agentes sociales. Solo con los de siempre no basta”.

-¿Hace falta en estos momentos una reforma laboral?
“¿Para qué? Todavía no he encontrado a alguien que me demuestre que el abaratamiento del despido genere empleo. Nadie me lo ha sabido explicar”.

-¿Para qué sirven las subvenciones a las empresas?
“Con los últimos datos del paro en la mano, se me ocurre que esas ayudas han caído en un saco sin fondo. Si nos convocan, podríamos sugerir otro tipo de remedios”.

-¿Cómo afronta el sindicato los recortes en la Comunidad Autónoma?
“Nos parece vergonzoso que se recorte siempre lo más necesario. El otro día fui con mi hijo, de cinco años, a sacarle sangre para un análisis y ni siquiera le pusieron una tirita en la gasa. Es retroceder décadas. Se puede ir ajustando en muchas otras parcelas antes que tocar la sanidad y la educación”.

-¿Manejan cifras de las deudas de las administraciones con los proveedores?
“Eso es algo que tal vez nunca conozcamos a ciencia cierta. Uno de los problemas más grandes que ha habido en este país es que muchos pequeños empresarios se han visto obligados a cerrar sus empresas por no poder asumir los pagos a sus proveedores. La deuda debería pasar automáticamente del Ayuntamiento, por ejemplo, al proveedor”.

-Aquí, en el sindicado, no hacen puente. Pero en el sector público es una tradición…
“Eso es relativo. La gente lo que hace es coger días que le quedan de permiso o de asuntos propios y los aprovecha estos días”.

-¿La productividad no se resiente?
“No lo veo tan claro. Comprendo que en una fábrica, con una producción en cadena, parar máquinas es un perjuicio. Sin embargo, estas fiestas son convenientes en términos generales, porque estás con la familia, sales de la rutina, te mueves, viajas y contribuyes a mejorar la economía. Yo lo dejaría como está. De cualquier modo, siempre estamos dispuestos a negociar”.

-La duplicidad administrativa estrangula a los ciudadanos, ¿no?
“Y se está perdiendo muchísimo dinero”.

-Dicen que sobran empleados públicos…
“Nosotros creemos que no sobran. Sí es verdad que, en algunos sitios, hay un excedente pero porque no están en su sitio. Se incurre en una contradicción cuando, por un lado, se asegura que hay un exceso de empleados públicos y, por otro, se externalizan servicios. Me pregunto por qué tengo que ir a pagar un impuesto a una empresa en la que no hay un funcionario que dé fe de que he abonado el importe correspondiente”.

-¿Qué propone el CSI.F?
“Entendemos que habría que modernizar la Administración y flexibilizarla, que no te encasillen. Estamos preparando un estudio sobre las cargas de trabajo en cada consejería. Hay muchas que ahora mismo están vacías de contenido por la crisis tan brutal que sufrimos y en otras sucede exactamente lo contrario. De entrada, planteamos la reubicación de unos 500 empleados públicos”.