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2011, año perdido > Juan Henríquez

   

El año que acaba ha sido nefasto desde el principio hasta el final, tal vez salvando los meses en que, con motivo de los conflictos en Turquía y Egipto, se produjo una importante avalancha de turismo a Canarias, aunque conviene señalar que sus efectos sobre la economía canaria han sido imperceptibles. Si tuviera que destacar la noticia más importante de 2011, no tengo ninguna duda al respecto: el paro. Llegar a los 5.000.000 de parados, de los que más de 300.000 son canarios, es algo que debe preocupar al conjunto de la sociedad, y no tengo la menor duda de que así es, pero también creo que debemos hacer algo más que lamentarnos de la desgracia de millones de ciudadanos y ciudadanas que lo están pasando realmente mal. Es verdad que todos, sin excepción, cada uno en el nivel de responsabilidad que nos corresponde, tenemos nuestro grano de culpa; en consecuencia, nos corresponde a todos arrimar el hombro para salir de esta situación. Y cuando digo a todos, entiéndase el término sin excepciones de ningún tipo.

La segunda gran noticia del año fueron las elecciones municipales de mayo y las generales de noviembre, en las que el PP arrasó al PSOE. Los analistas que digan lo que quieran, pero para mí, más allá de los efectos de la crisis y los errores de un Gobierno a la deriva, la estrategia conservadora de esconder la cabeza debajo del ala, y que los problemas no iban con ellos, fue el mimbre del triunfo. La ambigüedad calculada para no meterse en terrenos fangosos provocó en una población desesperada la esperanza de lo desconocido. Les digo a mis amigos que el voto mayoritario al PP es el apoyo a lo inexplorado, a agarrarse a un clavo ardiendo para salir de la quema; una hipótesis que me sirve de excusa para liberar a muchos trabajadores que votaron a Rajoy.

En Canarias, a pesar de una muerte anunciada, los nacionalistas de Coalición Canaria se salvaron por los pelos. Se perdió la oportunidad de un pacto PP/PSC-PSOE en mayo, que hubiera enterrado las cotas de poder que durante dieciocho años han acumulado los tejanos de CC. Ahora, con José Manuel Soria de flamante ministro de Industria, Comercio y Turismo, al que debemos felicitar y desear suerte, el club del paulinato empezará a moverse para dar el batacazo a los pesoístas, logrando aburrirlos para que se marchen, o echarlos sin más, y seguir en el machito con el apoyo del grupo popular. Son ciclos que se repiten mientras CC juegue el papel de bisagra en la política canaria.

Volviendo a lo nuestro…, dicen los expertos que lo más duro de la crisis está todavía por llegar, ¡mi cabeza! Déjenme que aproveche que aún respiro sin tener que pagar el aire para lanzar la pregunta del año: ¿creen ustedes que si los políticos conocieran el hambre estaríamos así, con la esperanza rota contemplando cómo pasan los cadáveres de la crisis por delante de nuestras narices? Pregunto al pueblo: ¿hasta cuándo aguantaremos esta situación de contemplación pasiva? Espero que el año 2012 sea el de la revolución social. Mientras, y en la medida que puedan, háganme el favor: ¡sean felices!

juanguanche@telefonica.net