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A la caza y captura del infractor

   

Los revisores pueden pedir los billetes dentro y fuera del tranvía. / FRAN PALLERO

JESSICA MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Desde que se pusiera en marcha el tranvía de Tenerife, comenzaron también las distintas picarescas para evitar pagar en el tren ligero. Aunque la cifra de los defraudadores es bastante reducida en comparación con el número total de usuarios, los dispositivos para capturar al moroso llevados a cabo por parte de Metropolitano, no solo se han intensificado con el paso de los años, sino que también se han adecuado a los métodos del infractor.

Aunque a menudo es frecuente la presencia de revisores -o de uniforme o de paisano- pidiendo los billetes en el tranvía, cada cierto tiempo, desde la empresa en que se gestiona el metro ligero, Metropolitano de Tenerife, se organizan dispositivos especiales, con más personal, para reforzar la vigilancia y evitar, así, el fraude. El último de estos tuvo lugar hace aproximadamente dos semanas en la parada de Puente Zurita, en la capital tinerfeña.

A la hora de llevarlos a cabo, la periodicidad como la parada elegida es aleatoria. “En función de los datos estadísticos que barajamos vamos seleccionando un sitio u otro, donde vemos que hay mayor fraude o más viajeros”, explicaron a este medio durante el operativo Gonzalo Umpiérrez, director comercial de la empresa, y José Chinea, jefe de Seguridad.

Desde que comenzó a prestar servicio el tren ligero las cifras de infracciones se han mantenido, “a pesar de que se pueda pensar que con la crisis haya aumentado”, indicaron, y destacaron que la proporción es bastante baja. “Durante el último dispositivo se pudieron ver a unas 5.000 personas y la totalidad de multas no llegaron a 100, fueron 98”, indicó el director comercial. Además, en un recorrido habitual, en el que se pueden trasladar “unas 200 personas, la cifra de infractores es de unos tres usuarios”.

A las personas que se les pilla sin haber validado su billete -tanto dentro de los vehículos como fuera- se le pone una multa de 400 euros, aunque si se acogen a la medida de pronto pago, la cuantía se reduce hasta los 40 euros. “Pero no todo el mundo puede acogerse a este sistema, ya que una persona que es reincidente en el mismo año, no tiene esta posibilidad y deberá pagar los 400 euros”, indicaron.

A lo largo de los años los mecanismos han cambiado por acercarse más a los métodos del infractor. En estos dispositivos todo está pensado. Por ejemplo, a la salida del tranvía se pide a prácticamente todos los usuarios el billete, e incluso antes de llegar a la parada, las canceladoras se bloquean para evitar validaciones de última hora, todo ello para evitar cualquier tipo de picaresca.