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A por todas > Alfonso González Jerez

   

Es una novedad. Y una novedad que tiene patidifusos a los dirigentes de Coalición Canaria. No es que el Partido Popular se refocile en su victoria electoral, en esa amplia mayoría absoluta que le permite prescindir de los dos escaños de la coalición CC-NC. Es que están utilizando su victoria electoral para intensificar sus ataques al Gobierno de Paulino Rivero.

El PP va a por todas y quizás los coalicioneros no terminan de entenderlo. Y en esa batalla vale absolutamente cualquier recurso: desprecios, insultos, sofismas, ridiculizaciones, amenazas. El señor Miguel Cabrera asegura en el pleno parlamentario que Paulino Rivero debe dimitir sin prisas pero sin pausas. Es inútil intentar entender cómo puede cualquiera dimitir a cachitos parsimoniosos, pero son perfectamente desmontables las supuestas razones que llevan a Cabrera a formular una solicitud que parece más un escupitajo. Según el señor Cabrera, en fin, Rivero debe dimitir porque el PP ha ganado las elecciones y CC, en cambio, ha obtenido unos malos resultados en los comicios legislativos del pasado día 20.

Es indiferente para el portavoz del PP que el Gobierno de Rivero cuente con un apoyo de 36 diputados y que las elecciones autonómicas se hayan celebrado hace apenas seis meses. Aplicando el estrafalario criterio de Miguel Cabrera a las elecciones de 2008, José Manuel Soria debería haber dimitido entonces como vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda, porque el PSOE ganó claramente las elecciones en España y en Canarias y CC, como siempre, quedó en un tercer puesto, muy alejada de los escaños de socialistas y conservadores. La chulesca guanajada del señor Cabrera solo pretende azuzar la deslegitimación del Gobierno regional confundiendo unas elecciones generales con un referéndum revocatorio: no es una mala confusión para todo un doctor en Derecho, profesor universitario y diputado autonómico.

Los socialistas ni pestañean, porque los socialistas parecen clonados por su secretario general y su secretario general, José Miguel Pérez, se asemeja más a un funcionario grisáceo e inercial que un dirigente político que ocupa la Vicepresidencia del Gobierno. Y más asombrosa aun resulta la parálisis política de CC y el progresivo enclaustramiento de Paulino Rivero. El análisis de los resultados electorales por la dirección coalicionera estuvo exento del menor atisbo de autocrítica. El Ejecutivo ha sido incapaz de precisar y exponer algo (un documento, cinco folios, un tarjetón) que recoja las exigencias presupuestarias de Canarias para que el Archipiélago no colapse económicamente. Ha renunciado a tomar cualquier iniciativa política. No entiende que, para el PP, Canarias no es una cuestión de Estado, sino una cuestión de partidos, y el PP ahora no solo va a gobernar, sino a mandar.