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Al menos de momento > Francisco Pomares

   

José Manuel Soria estuvo en La Palma este fin de semana y se reunió allí con los colegas de su partido, para compartir con ellos la buena nueva del cambio de Gobierno y recordarles que Coalición Canaria ya no tiene “ningún tipo de mayoría” en la Isla. Lo de menos es que eso sea medio verdad -o medio mentira-, dado que los resultados de las elecciones legislativas no son extrapolables a ningún otro proceso electoral. Pero eso es lo de menos. Lo de más es que Soria se paseó por la Isla con la convicción de que la suerte está echada en La Palma, y el dado rula a su favor. Quizá por eso fue especialmente cuidadoso y condescendiente en las palabras que dedicó a los socialistas palmeros, con los que ya gobierna en diez de los catorce ayuntamientos palmeros y a los que incluso piropeó sin ningún recato al asegurar que desde que los socialistas pactaron en el Cabildo con Coalición, al menos no se maltrata ya a los ayuntamientos que no son nacionalistas.

El guiño al PSOE palmero no es gratuito: Soria explicó a los suyos que el cambio de políticas en La Palma ha sido posible gracias a los pactos suscritos con el PSOE, y recordó que si esos acuerdos no se han producido en el Cabildo es sólo “porque el PSOE, al menos de momento, no ha querido propiciar ese cambio”.

En realidad, Soria fue a La Palma a decirles a los suyos que aguanten el tipo, que la fruta madura del Cabildo caerá más pronto que tarde, y que el pacto que hoy mantiene el PP con el PSOE en la mayoría de los municipios, acabará por reproducirse inevitablemente en la corporación insular.

Es curioso que, tras ese discurso, la soflama pública sea la de que el PP garantiza la estabilidad de las instituciones, cuando lo real aquí y ahora es que el PP está instalado en una única acción política en las Islas, que es la de barrer a Coalición de los reductos que le quedan. Soria niega siempre -y en La Palma volvió a hacerlo- la acusación de que pretende desestabilizar los acuerdos entre el PSOE y Coalición Canaria -que hoy se sostienen en el Gobierno regional, los cabildos de Tenerife y La Palma, y los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna- pero en esta ocasión no tuvo reparo alguno en explicar que si esos gobiernos “no llegan a buen puerto, y estamos viendo que hay crecientes recelos mutuos y recíprocos, el Partido Popular siempre apostará por dar estabilidad a las instituciones”. Lo dicho: en lenguaje soriano estabilidad es sinónimo de nuevas mayorías.