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Años Nuevos > Benito Cabrera

   

Los antiguos romanos adoraban el primer día de enero a la diosa Strenia, que tenía su templo a las afueras de Roma. Las strenalias consistían en ofrendas de ramas del bosque cercano a su santuario, para asegurarse un futuro cuajado de bienes y felicidad. Con el tiempo, aquellas ramitas se fueron convirtiendo en ofrendas varias como alimentos, que fueron extendiéndose a parientes y amigos para que todos recibieran la buenaventura bajo la protección de la diosa. De ahí parece venir la costumbre de festejar el año nuevo en occidente con aguinaldos y regalos. También ése es el origen de la palabra estrenar.

La Gomera es la única isla canaria que posee un elemento folklórico específico ligado al tránsito del ciclo anual. Los Años Nuevos son parrandas de hombres que van de casa en casa la Nochevieja. Inicialmente se acompañaban de tambores y chácaras, aunque luego se fueron incorporando esquilas, botella de anís, violín, guitarra… Las mujeres quedaban en casa, encargadas de preparar el convite con el que se agasajaba a los visitantes.

La fórmula habitual para acceder a una casa era entonar los siguientes versos: Ábranos la puerta / señora por Dios / que venimos cuatro / y entraremos dos. Si los anfitriones ofrecían un buen agasajo se les solía cantar: Estos caballeros / se portaron fino / ponen a la mesa / rosquetes y vino. El llamado Guía es el que improvisa los versos repetidos por el coro. El esquema básico es el uso de versos hexasílabos, con rima variable (ABCB, ABAC, ABAB) y podemos decir que cada pueblo o barrio de la isla tiene su forma particular de entonar los Años Nuevos, con variantes melódicas sobre un esquema rítmico muy similar en todas las versiones, en ritmo ternario.

A ritmo de esquila y tambor, les deseamos que estrenen renovadas ilusiones para el nuevo año.