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Azúcar y agresividad

   

Los estudios demuestran que los dulces incrementan las conductas agresivas. | DA

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

Mientras los niños van al colegio a lo largo del año, los padres pueden despreocuparse en cierta medida de su alimentación, ya que la gran mayoría de ellos comen en el centro. Cuando llegan las vacaciones, y en especial las de Navidad, mantener a raya a los pequeños -sobre todo en el consumo de dulces y golosinas- es una tarea difícil. Turrón, bombones, caramelos…, en definitiva, kilos de azúcar que van a comer porque cualquiera tiene un no en la boca durante tantos días en los que la tentación se encuentra en todas partes.

¿Pero qué consecuencias puede acarrear el consumo descontrolado de azúcar entre los más pequeños? No es raro que tras un atracón de golosinas los niños muestren un carácter más irritable e indisciplinado.

No obstante, el azúcar o sacarosa es un hidrato de carbono simple que aporta energía a los músculos y es necesario su consumo equilibrado. Los expertos en nutrición recomiendan que menos del diez por ciento de las calorías totales de la dieta sean en forma de azúcar.

Hay que tener en cuenta que no solo los dulces en sí aportan azúcar, también la fruta, los hidratos de carbono y otros productos industriales como los yogures, aportan cantidad de azúcar a la dieta e incluso en muchos alimentos, más de la necesaria. Para hacernos una idea a la hora de calcular; cada gramo de azúcar contiene cuatro calorías, y una cucharadita de las que se utilizan para el té contiene cuatro gramos.

¿Pero qué mas consecuencias puede acarrear el consumo de azúcar entre los mas pequeños? La relación entre el consumo de productos dulces y la agresividad y excitación en los niños ha sido demostrada en numerosos estudios desde los años setenta. A través de una de estas investigaciones de la Universidad de Cardiff, en Reino Unido, publicado en la revista British Journal of Psychiatry, en las que se estudió a cerca de 17.500 participantes, se descubrió que aquellos niños que comían diariamente golosinas y chocolate eran más propensos a tener conductas violentas.

Este fue el primer estudio que examinó los efectos a largo plazo de la dieta infantil sobre la violencia adulta. En este caso, los investigadores concluyeron que los niños a los que no se habían negado las golosinas que pedían desarrollaron además conductas más impulsivas de adultos. Algunos especialistas han establecido una medida de consumo de azúcar diaria en relación a la edad de los niños.

Así, a los doce meses se recomienda que no superen las siete cucharadas diarias y se aumentará en una al año hasta los siete años.