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Cadena de atentados contra iglesias cristianas de Nigeria el Día de Navidad

   

EUROPA PRESS | Madrid

Las tranquilas oraciones de los fieles cristianos nigerianos se han visto gravemente interrumpidas este domingo, Día de Navidad, por una cadena de atentados contra distintas iglesias que se han cobrado la vida de al menos 27 personas y una cifra indeterminada de heridos. El Vaticano, Francia y Reino Unido han sido los primeros estados en condenar estos ataques perpetrados con cinco bombas y reivindicados por la secta Boko Haram, que quiere implantar una versión más radical de la sharia.

No es la primera vez que estos islamistas radicales provocan el terror en Nigeria. Boko Haram, cuyo nombre significa ‘Las enseñanzas occidentales son pecaminosas’ en idioma hausa, ha protagonizado recurrentes enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y ha perpetrado numerosos atentados contra iglesias, bares y cuarteles.

El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, un cristiano procedente del sur del país, condenó los “desafortunados” atentados y aseguró que esta secta, pese a la violencia con la que actúa, no permanecerá activa “siempre”. “Terminará algún día”, pronosticó.

El primer y más grave atentado ocurrió en la iglesia de Santa Teresa de Madala, una localidad situada a las afueras de la capital nigeriana, Abuya. Allí, una explosión que coincidió con la misa del día de Navidad provocó al menos 27 víctimas mortales, según un balance oficial citado por el sacerdote local Christopher Barde.

Uno de los testigos, Nnana Nwachukwu, ha confirmado que el artefacto no estaba situado en la iglesia sino en una carretera cercana. El atentado se produjo justo al acabar la misa: “Las personas estaban saliendo de la iglesia y de repente oí un fuerte ‘bang’”. Acto seguido, se vieron en la zona “coches en llamas y cuerpos esparcidos por todas partes”.

“Estábamos en la iglesia, con mi familia, cuando escuchamos la explosión. Salí corriendo y ni siquiera sé dónde están ahora mis hijos ni mi esposa”, ha indicado otro testigo, Timothy Onyekwere.

Un portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Emergencias (NEMA), Yushau Shuaibu, ha asegurado que los servicios de asistencia han tratado de evacuar lo más rápido posible a muertos y heridos, pero los medios son limitados. “Desafortunadamente, no tenemos suficientes ambulancias”, ha reconocido, antes de que pudiesen llegar nuevos vehículo con ayuda.

Toda la zona ha sido acordonada por la Policía, que ha tenido también que tratar de calmar a miles de jóvenes que habían comenzado a bloquear la principal autopista que comunica Abuya con la zona norte del país, de mayoría musulmana. Las fuerzas de seguridad han disparado al aire y utilizado gas lacrimógeno para tratar de dispersar a estos manifestantes.

Otra explosión y dos artefactos desactivados en Jos

Horas después de este primer ataque, una fuerte explosión ha sacudido la iglesia de la Montaña de Fuego y los Milagros en Jos, en el centro del país. Precisamente en esta ciudad, la Policía ha localizado otros dos artefactos que han sido desactivados y por los que se ha arrestado a un hombre en calidad de sospechoso.

Un tercer atentado ha golpeado otro templo de la localidad de Gadaka, situada en el estado de Yobe, en el norte de Nigeria. Los testigos han asegurado que, a causa de este tercer estallido, muchas personas han resultado heridas.

La cadena de ataques la han completado dos explosiones en la ciudad de Damaturu, en el noreste del país, según han informado los habitantes de la zona, que no han podido facilitar en los primeros instantes un posible balance de daños o víctimas.

Los grupos de Derechos Humanos calculan que, desde julio de 2010, más de 250 personas han muerto en el país por ataques de esta secta. Sin ir más lejos, este pasado sábado las autoridades informaron de la muerte de al menos 68 personas en los dos últimos días de enfrentamientos precisamente entre milicianos de Boko Haram y las fuerzas de seguridad en el norte del país.

El pasado mes de agosto, un atentado suicida –el primero de este tipo del que se tiene constancia en Nigeria– contra las oficinas de la ONU en Abuya provocó la muerte de 23 personas, mientras que en Nochebuena de 2010, 32 personas fallecieron tras una cadena de atentados en Jos y varias más perdieron la vida tras sendos ataques a dos iglesias en el noreste del país.

El Vaticano condena el “odio ciego” contra los cristianos

El Vaticano ha sido el primer estado en pronunciarse sobre los atentados. El portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, ha condenado los ataques: “Desgraciadamente este caso es una nueva muestra de la crueldad y del odio ciego y absurdo que no muestra ningún respeto por la vida humana y busca provocar y alimentar más odio y confusión”.

“Estamos con los sufrimientos de la Iglesia y de todo el pueblo nigeriano, puesto a prueba por la violencia terrorista en estos días que deberían ser de alegría y de paz”, ha añadido Lombardi, que ha asegurado que rezan por las víctimas de los atentados.

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, también ha condenado estos “actos de violencia” con “la máxima firmeza” y ha expresado su “solidaridad” con Nigeria en “su lucha contra el terrorismo”. En un comunicado difundido por el Elíseo, el mandatario galo ha reiterado su apoyo a la “consolidación de la democracia y del Estado de derecho en todo el territorio nigeriano”.

Por último, el ministro de Asuntos Exteriores británico, William Hague, ha tachado de “cobardes” estos ataques y ha subrayado que los objetivos fueron “familias reunidas en paz y oración” que querían celebrar un día, el de Navidad, “que simboliza armonía y bondad hacia los demás”. “Ofrezco mis condolencias a las familias de las víctimas y a los heridos”, ha asegurado en una nota.