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Camps declara que recibió regalos pero los devolvió

   

EFE | Valencia

El expresident de la Generalitat Francisco Camps negó ayer haber aceptado regalo alguno de la trama Gürtel y aseguró que las prendas de vestir que adquirió en Madrid las abonó en efectivo y sin pedir los tiques porque él nunca solicita comprobantes.

En su declaración como acusado ante el jurado que debe decidir si es autor de un delito continuado de cohecho pasivo por aceptar dádivas de la trama, también aseguró que devolvió todos los regalos que uno de los cabecillas de esta red, Álvaro Pérez, conocido como El Bigotes, le envió a él y a su familia en la Navidad de 2008.

Según contó, conoció a Álvaro Pérez en 2002, cuando éste se encargó de organizar un acto de su partido en Alicante, y desde entonces, y especialmente a raíz de que el PSOE ganara las elecciones generales en 2004, se intensificó su actividad con el PP de la Comunitat Valenciana.

Camps asegura que El Bigotes le debe el hecho de haber trabajado durante seis años en casi todos los actos organizados por los populares valencianos, si bien la relación entre ambos se circunscribe al ámbito del partido, alejada de la contratación pública, y se caracteriza por la “cordialidad”.

En marzo de 2006 acudió a la tienda Milano de Madrid porque los trajes de vestir “costaban la mitad” que los que se confeccionaban habitualmente en el Corte Inglés, y “uno tiene el sueldo que tiene e intenta ajustarlo”, ha dicho. El sastre José Tomás le envió cuatro trajes a su domicilio de Valencia para que se los probara, pero como no se ajustaban a su talla se los dio a un guardaespaldas para que los devolviera en septiembre a la tienda, y ahí, según dice, acabó su relación con este establecimiento.

De acuerdo con la versión del imputado, una vez devueltos los trajes, Tomás le llamó para decirle que iba a trabajar en otra tienda, Forever Young. El sastre le invitó a conocerla para hacerle otros trajes: “Le hacía mucha ilusión que fuera y me aseguró que me dejaba los trajes a la mitad de los que compraba en El Corte Inglés”. Allí sí que adquirió diferentes prendas que abonó en efectivo, porque nunca utiliza tarjetas de crédito para evitar que los ciudadanos piensen que paga con dinero público, ha relatado Camps, quien se ha descrito como una “personalidad de gran trascendencia pública”.

Los ciudadanos querrán que su presidente vaya bien vestido

En otro viaje, el entonces presidente se pasó por la tienda y encargó dos trajes que retiró en marzo de 2007, y un par de zapatos, que se le estropearon el primer día de ponérselos. Todo lo pagó él, de acuerdo con su versión.

En 2008 adquirió otro traje y una ‘blazier’ por 150 euros, después de haberlo consultado con su mujer. Como no llevaba dinero en efectivo, un escolta dejó dinero a Camps, que después se lo devolvió.

“Los conciudadanos querrán que su presidente vaya bien vestido a los actos, supongo”, afirmó sobre el hecho de que se comprase ropa.

Terrible montaje

Camps atribuye este proceso judicial a un “terrible montaje”, con gran parte de responsabilidad del Ministerio Fiscal, y considera que se trata de un “ataque político muy importante” orquestado a través de un grupo de medios de comunicación. El expresidente, al que su propio abogado ha calificado de “racanillo”, asegura que es una persona “transparente y austera”, con una vida “radiografiada” por sus declaraciones de renta y de patrimonio, documentos que ninguna de las partes ha investigado.

Camps recordó el pasado socialista del magistrado presidente del jurado, Juan Climent, a quien ha citado como “testigo de excepción” para explicar el funcionamiento de la Administración Pública, ya que trabajó en el gabinete de la Presidencia del Gobierno autonómico del socialista Joan Lerma. Climent le replicó que las normas de contratación pública han cambiado “mucho” desde los años 80, pidiendo a la vez que su propio comentario no constara en acta.