X
la palma > turismo

Carlos Fernández: “Tenemos que actualizar el turismo como producto”

   

Carlos Fernández apuesta por un liderazgo compartido entre lo público y lo privado en materia turística. | DA

EUGENIA PAIZ | Santa Cruz de La Palma

Carlos Fernández tiene claro que los nuevos tiempos obligan al sector turístico en La Palma a replantearse estrategias de promoción en un destino que puede ser referente internacional por citas de interés científico y deportivas. La ecuación, asegura el presidente de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita y profesor de Economía en la Universidad de La Laguna, no es cuánto dinero hay para promoción, sino la utilización de las nuevas tecnologías y la elaboración de productos que consoliden el destino no sólo en los paises emisores tradicionales, sino en nuevos nichos de mercado europeo.

-Frente a la precaria situación del sector en términos de ocupación, ¿qué situación tiene el turismo rural?

“El turismo rural es un producto importante por su caracterización y por el número de casas que tiene, pero su evolución está muy en consonancia con la evolución turística de la Isla. El año pasado tuvo un importante descenso, del 15% de la ocupación, un descenso que este año se ha mantenido, con un crecimiento del 2%, el mismo crecimiento que ha tenido la llegada de turistas a la Isla. La situación del turismo rural está muy en sintonía con la situación económica que tiene la Isla y que incide también en el destino. Tenemos la necesidad de que el turismo se actualice como producto”.

-Pero, a priori, parece que el turismo rural ha hecho los deberes. Parece que más bien el desarrollo del turismo está esperando la complementariedad de la oferta. ¿Lo cree así?

“Hoy la oferta turística no es alojativa, hoy la oferta turística es la oferta integral de un destino y más que un destino lo que se le trasmite al turista. La ecuación no es camas vacías, más aviones que se llenan y una mejora de la ocupación, esa es una ecuación que corresponde al pasado, que se corresponde a los tiempos en los que no había que captar turistas. Ahora ir a buscar turistas implica mejorar el atractivo del destino, de todo el conjunto de servicios para generar propuestas para turistas de cualquier parte del mundo, porque nos lo permiten las nuevas tecnologías. La Palma es un destino pequeño, insular, alejado y esas tres premisas hacen que sea un destino bueno para el turista, con atractivos como la naturaleza, los paisajes… pero supone que la elaboración de productos y experiencias que ofertamos al turista se nítida y se corresponda con el precio que se paga por ella, que sea vendible y comunicable”.

-En esta mala coyuntura económica ¿es posible hacer un análisis particular para La Palma? ¿Hay fórmulas para vislumbrar un camino de esperanza?

“Sin duda. La crisis lo que dice respecto a La Palma tras el desvío de turistas del Mediterráneo, es que la Isla sigue siendo un producto a desarrollar en términos de diferenciación al resto de Canarias. Tenemos déficit pero tenemos oportunidad para reconducir una estrategia claramente diferenciada como destino. Esto significa que un destino no masificado, con una propuesta de atractivo basado en la naturaleza en el que se disfruta de mar, del paisaje y del cielo, requiere de una articulación de pequeños productos con capacidad de llegar a segmentos de mercado muy específicos. La Palma es un destino para un turismo de intereses especiales que tienen que ver con la geología, el volcanismo, los fondos submarinos, el turismo de estrellas, de la parte científica y de los elementos agro alimentarios naturales. Eso pequeños segmentos suman un gran mercado turístico pendientes de desarrollar en esta isla. El reto está en una estrategia que tiene que ser mucho más productiva, mucho más inteligente, basada en la conexión en red de los agentes que estamos en la isla de la Palma. La isla tiene como peculiaridad que los agentes que formamos el tejido socioeconómico de la Isla sí podemos llegar a acuerdos de cuáles son nuestros objetivos y estrategias para alcanzar esa meta y llegar a un mercado que podemos identificar perfectamente”.

-Y en esa tarea ¿qué parte de responsabilidad tiene la clase política y qué nivel de colaboración tiene que haber con el sector? Es algo de lo que se quejan algunos de los empresarios turísticos de la Isla de La Palma.

“Pensar que tenemos un dinero limitado para promoción es un esquema de pensamiento viejo. En un contexto general la competencia turística afecta a todos los destinos. Yo no lo veo así. A todos nos afecta la crisis y serán ganadores en este contexto los que tengan la capacidad de establecer liderazgos inteligentes. Eso implica concertación entre lo público y lo privado. La Palma tiene una intensidad muy alta de diálogo en este sentido, a diferencia de otros entornos donde lo público y lo privado está muy distanciados. Tenemos cercanía para dialogar y la nueva estrategia pasa por compartir liderazgos para los diseños de los destinos. Eso no sólo implica al sector público y privado, sino co participar con los clientes: hoy tenemos estrategias para hacer el diseño de nuestros productos turísticos, con la gestión de destinos inteligentes. Tenemos que saber llegar a millones de turistas a través de las redes sociales estableciendo espacios de concertación. El destino tiene que escuchar a los turistas y a partir de ahí generar diálogos. Está mucho más próximo al turista el sector privado que el sector público, pero mucho más cerca de los recursos económicos está el sector público que el sector privado. Esta forma de generar espacios inteligentes es lo que necesitamos en La Palma”

-Qué le parece la fórmula, hasta hace muy poco consolidada y ahora criticada, según la cual se firman convenios con compañías dando incentivos económicos para atraer turistas a la isla de La Palma.

“Hoy todos, destinos turperadores y hoteleros están en el marco de compartir riesgos. La Palma tiene la peculiaridad de que es un destino pequeño, para la que es mucho más oneroso traer un vuelo aquí que a otro destino, por lo tanto las fórmulas de compromiso tienen que ser creativas y no tienen que ser de contraprestación económica, sino de creatividad y de comunicación con el destino. La conectividad tiene que ser favorable desde el punto de vista económico, más aún en crisis, donde el turista lo que está mirando es cómo puede ahorrar dinero”.