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Ciudadanos canarios piden al Rey la renuncia de la infanta Cristina

   

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

El historiador tinerfeño Miguel Ángel Aguilar es el promotor de esta curiosa iniciativa. / JAVIER GANIVET

Esta semana, su Majestad el Rey Don Juan Carlos tendrá sobre su mesa una carta certificada procedente de Tenerife. En la misma, un grupo de residentes canarios piden la renuncia a todos sus títulos de Su Alteza Real la infanta Doña Cristina, por su vinculación y la imputación de su consorte, el duque de Palma de Mallorca, Iñaki Urdangarín, en el caso de corrupción Palma Arena.

Miguel Ángel Aguilar, historiador de Arte y de la Música y gran conocedor de las monarquías occidentales, es el portavoz e instigador de esta iniciativa secundada por 13 personas más que se niegan a permanecer impasibles ante los acontecimientos que afectan de forma negativa a la imagen de la Corona de España. Entre los suscriptores de esta misiva hay monárquicos convencidos, republicanos y quienes se consideran solo simpatizantes juancarlistas.

“En la carta trasladamos nuestra disconformidad con la respuesta de la Casa Real que consideramos excesivamente tardía y contradictoria en las reacciones de los miembros de la Corona”, dice Aguilar. Además, “creemos que el apartamiento del duque de Palma de Mallorca no es suficiente y pedimos que se aparte también a Su Alteza Real la Infanta de España Doña Cristina con la correspondiente renuncia a su rango, nombre, título y estatuto por el gran daño que está haciendo este escándalo de corrupción a la Corona española quien es también directamente responsable”. El historiador, además, cree que los duques de Palma de Mallorca “deben cambiar su nacionalidad y exiliarse de forma inmediata del país”.

“No sé si esta iniciativa es normal entre los ciudadanos, pero creo que la situación quiere que la sociedad se implique: no podemos estar pasivos ante un hecho de tal gravedad”, asegura Aguilar. “Soy un ciudadano de un país democrático y creo que tenemos derecho a dirigirnos a Su Majestad el Rey que es nuestro soberano, al que le dispenso el máximo respeto y lealtad, a través del Jefe de su Casa”, indica. Ahora, apunta, “queda en la conciencia de el Excelentísimo don Rafael Spottorno Díaz-Caro, Jefe de la Casa Real, que la misiva llegue al Rey, porque es evidente que nuestra opinión no es favorable hacia la gestión de la Casa Real, de la que él es también responsable”. No obstante, manifiesta el historiador, “estamos convencidos de que si el Rey y Su Alteza Real el Príncipe de Asturias leen el escrito, al menos les dará qué pensar”. En este sentido, “consideramos que Su Majestad y el Príncipe de Asturias son personas cultas volcadas absolutamente en el servicio de España y este asunto está erosionando la imagen de la Corona, y tendrá consecuencias si no se actúa de forma efectiva”, apunta.

La Casa del Rey se encuentra en una situación muy delicada ante estos acontecimientos, pero Aguilar asegura no sentirse sorprendido con los hechos que han llevado a la imputación del consorte de la infanta Cristina. La duquesa y el duque de de Palma de Mallorca han llevado hasta ahora una vida privada que “considero incorrecta”. “No es adecuado que una infanta de España trabaje en una empresa privada porque es una persona pública por derecho y por nacimiento”. En España, dice, “hay suficiente trabajo de representación como para que los miembros de la Casa Real cumplan con su función pública y es una labor que nadie puede suplantar. En cambio, el trabajo que desempeña la infanta Cristina lo puede realizar mucha gente e incluso con mucho más mérito que ella”.

En cuanto a la resolución del caso, el historiador sostiene que para los hechos que se le imputan y la información que ha salido a la luz, “es muy difícil que Iñaki Urdangarín sea exonerado y en el caso de que fuera así, siempre quedarían las sospechas sobre la Casa Real de que se le declarara inocente por ser quien es”. Por eso, “el único camino viable que veo a la situación es el exilio de ambos, aunque esto no está reflejado en el mensaje dirigido a Su Majestad el Rey”.

Miguel Ángel Aguilar está a punto de publicar un libro sobre la imagen de la Monarquía Española desde el año 1975 hasta la actualidad, junto al coautor Óscar Hernández Guadalupe. El documento que prescinde de chismes, a menos que estén claramente demostrados, y que es un ensayo histórico, podría ver la luz en aproximadamente un mes y medio, y en él se explica cómo se ha gestado la imagen actual de la Casa Real y de sus miembros a lo largo de los años desde la reinstauración de la Monarquía. Una de las conclusiones de este análisis es “la nefasta gestión de la imagen pública de la Corona que se ha realizado desde la Casa Real y todos sus altos cargos”.“Con este escándalo, la Corona no está en riesgo, asegura, “y el Rey nunca abdicará, pero la Casa Real, y en especial, el Príncipe y la Princesa de Asturias, van a tener que pensar muy bien a partir de ahora cómo van a recobrar prestigio público de la institución, que es evidente que se ha visto gravemente erosionado”.

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La Corona no es “prensa del corazón”

Miguel Ángel Aguilar, historiador de Arte y de la Música, lamenta el grado de desinformación, según sus propias palabras, que existe entre los representantes de los medios de comunicación y sobre todo de la prensa del corazón sobre la Corona y la Monarquía. “Los miembros de la Casa Real no son Ana García Obregón, ni Lolita”, apunta, “y para hablar de temas serios hay que ser serio y estar informado y documentado. “La desinformación es general y cuando digo que no conozco a nadie en la prensa del corazón con conocimientos sobre la Corona, me refiero a nadie, incluso personas que no quiero nombrar y que están en la mente de todos”.

Además, sostiene que “todos ellos están muy puestos en chismes pero nada en conocimientos de monarquía, protocolo, derecho constitucional, derecho político, historia y genealogía”. En este sentido, Miguel Ángel Aguilar hace dos excepciones y se refiere al fallecido Juan Balasó y a Ricardo M. Sáinz de Medrano como únicas personas que han aportado a la opinión pública datos certeros y opiniones avaladas por el conocimiento de la Corona y las monarquías. “Los asuntos de la Corona de España trascienden a los meras habladurías de las que se hacen eco en muchos momentos estos que se dicen conocedores y han hecho mucho daño a la Casa del Rey, aunque reconozco que se ha permitido desde la misma”, apostilla.

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