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VOLEIBOL > SOLUCIONES A LA CRISIS

Competir sin riesgo

   

El Club Voleibol Tenerife fue el último gran dominador de la Superliga Femenina. / DA

S. NASSER / J. A. FELIPE | Santa Cruz de Tenerife

En un pasado no tan lejano, España quería competir con Italia en cuanto a nivel de sus liga de voleibol. CV Tenerife y CAV Murcia miraban a los ojos a equipos franceses, rusos o italianos cuando se cruzaban en Europa. La crisis económica ha sacudido a este deporte de manera brutal. Tanto que su Superliga Femenina ha pasado a tener este año solo 9 equipos participantes después de las renuncias de Mallorca, Benidorm y Murcia. La solución de la Federación suena a chapuza: no habrá descensos.

“La ilusión y motivación de los equipos ahora será poder entrar en play off”, asegura Francis Hernández, presidente del CV Cuesta Piedra, que conoce a la perfección la competición.

Para Hernández, la génesis del problemas es evidente: en su día se vivió por encima de las posibilidades reales de los clubes. “En el pasado se vivió de manera ficticia queriendo parecernos a Italia, en cuya competición los pabellones se llenan. Tenerife y Murcia pagaron cifras como las que se pagaban en Italia, pero los demás no llegaban a eso nunca. Se reventó el mercado”.

Que los clubes no puedan pagar sumas importantes de dinero tiene otra consecuencia, la marcha de jugadoras al extranjero.

“Han habido jugadoras que nos pedían mucho dinero; otras han sabido entender la situación, pero en líneas generales bastantes se han marchado a otros países de Europa”, dice.

Nuevo orden

Otra de las consecuencias evidentes es que la Superliga ha experimentado un nuevo orden. “Ahora Menorca, por ser el último campeón, y Murillo, un recién ascendido que ha hecho un equipazo, son los grandes favoritos al título final”.

Ante esta situación, la Federación Española de Voleibol ha movido ficha. Lo primero fue acordar con los clubes una reestructuración y, para que la competición no acabara demasiado pronto, se suprimieron las jornadas en miércoles.

Además, sus pretensiones económicas han descendido de manera importante. “Antes había gigantes con pies de barro, equipos carentes de cantera, algo insostenible para este deporte”, afirma Francis Hernández.

Precisamente la cantera es una de las soluciones para las diferentes entidades. Algo que en el Cuesta Piedra es tradición. “En nuestro caso no descender nos da mucha más tranquilidad a la hora de competir para que nuestras jugadoras, que son muy jóvenes, puedan crecer poco a poco. Por ejemplo: íbamos a traer a dos centrales para reforzar esa posición en la que podemos flojear algo, pero ahora, sin ese riesgo, sumado a los recortes que hemos sufrido de las ayudas públicas, no creemos necesario meternos en un gasto así. Preferimos tirar con la gente nuestra, de la tierra con un coste mucho menor y una recompensa bastante más importante para nosotros como club”.

Ahora el futuro inmediato se presenta incierto. “Debemos crecer otra vez, pero muy poco a poco. De manera fuerte, con buenos cimientos, pero siendo conscientes de lo que se puede o de lo que no”, finaliza Hernández.

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El 33% de los equipos que pertenecen a la Superliga Femenina son canarios. CV Cuesta Piedra, CV Aguere y CV Playa de Las Canteras admitieron jugar en la competición en una de sus temporadas más complicadas. Solo La Rioja, con dos equipos, puede permitirse tener más de un club en Superliga.

Solo un equipo en Europa. El Menorca es el único representante de voleibol femenino español con competición continental. Palma decidió renunciar a ella en su día. Las mallorquines se retiraron también de la Superliga por cuestiones económicas.

Un patrocinador que se marchó fue Evedasto Lifante. Dueño del CAV Murcia, club hecho para ser amo y señor de la Superliga, pasó de ser patrocinador principal del equipo a ver cómo su entidad llegaba a la desaparición.

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