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Denuncia 54 veces a su hija para poder ver a los nietos que crió

   

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

María es una vecina de Adeje de 51 años de edad que añora a sus dos nietos, a los que crió durante seis años. El obstáculo para que consiga satisfacer deseo tan razonable es su propia hija, con la que mantiene malas relaciones desde hace tiempo. Pero el auténtico problema pasa por el deficiente funcionamiento de la Justicia, que reconoce a María (y a los niños) sus derechos pero es incapaz de lograr que puedan ejercerlos. A pesar de todo, María no ceja y ha presentado 54 denuncias contra su propia hija. Ahora, su nuevo abogado prepara una ofensiva legal para lograrlo.

Buenos ciudados

La historia arranca de la década anterior, cuando María tuvo que hacerse caso de los dos pequeños, una niña y un niño, ante la imposibilidad de hacerlo su hija en las condiciones adecuadas. Por aquel entonces, la niña tenía 3 años y el pequeño apenas seis meses. De esos tiempos da constancia un informe del centro escolar al que acudían los menores, donde los responsables educativos ratifican que la abuela era quien sufragaba tanto el material como el comedor escolar, así como que los niños se presentaban correctamente vestidos y aseados, tal y como corresponde a quien está al cuidado de unos pequeños.

Sin embargo, los inconvenientes que impedían a la hija hacerse cargo de los niños cesaron y hace dos años volvieron con su madre, aunque el niño tuvo que volver a casa de la abuela un tiempo. Es la sentencia que con fecha de 17 de enero de este año reconoce a María el derecho a ver a sus nietos la que nos detalla los motivos del distanciamiento familiar. Así, en la decisión del titular del juzgado de Primera Instancia de Arona se relata que de las pruebas practicadas en el proceso se pone de manifiesto la situación de conflicto existente entre madre e hija, que se agrava desde que la última comienza una relación sentimental con su actual pareja. Otro de los motivos que ha desencadenado el enfrentamiento de las partes fue que la abuela puso en conocimiento de los servicios sociales de Adeje la situación en que se encontraban los menores.

“Si bien es cierto que no existe una situación de peligro o grave riesgo para ellos -refleja la sentencia-, si se aprecian deficiencias en algunos ámbitos”.
Finalmente, y habida cuenta que se aprecia la demanda, el juzgado decide que la abuela tenga derecho a ver a los niños, que en la actualidad cuentan con 10 y 8 años de edad, recogiéndolos en el colegio los miércoles a las 17.00 horas y entregándolos a las 20.00 horas en el domicilio materno, así como cada domingo alterno en idéntico horario.

Negativa tras negativa

Pero la decisión judicial no le basta a la hija, que desde entonces se niega cada miércoles y domingo sí, domingo no, a que su madre esté con los nietos.

Según recoge el más de medio centenar de denuncias presentadas al respecto, la hija recibe con malos modos a la madre a la que supuestamente espeta que allí (el domicilio materno) no pinta nada. Incluso, la demandante afirma que su pareja sentimental le habría reclamado dinero para poder acceder a los niños.

Lo sorprendente es que, a pesar de que el juzgado dictó un auto con fecha de 28 de junio de este año para que se ejecute la sentencia de enero, nada ha cambiado. Hasta en tres ocasiones ha sido condenada la hija en juicio de faltas, siendo la multa de mayor cuantía impuesta de 120 euros. Sin embargo, esta débil respuesta judicial apenas inmuta a la condenada, quien ya ha advertido a su madre que prefiere pagar las multas antes que darle acceso a los pequeños.

Anomalía en la ejecución

El nuevo abogado de María, el tinerfeño Plácido Peña, ya se ha dirigido al juzgado en cuestión para denunciar una vez esta evidente anomalía en la ejecución de una sentencia judicial, aunque prepara nuevas acciones legales si la situación se prolonga en el tiempo.

“Desde luego -reconoce el letrado a DIARIO DE AVISOS- si pasan las Navidades sin que la abuela pueda ver a los niños, habrá que impulsar otras acciones de mayor calado, porque a esta señora le asiste todo el derecho para ello”.

Mientras tanto, María habrá puesto ayer otra denuncia porque su hija no le deja ver a los niños a los que crió durante la mayor parte de su corta pero azarosa existencia. Y el Derecho también los acoge a ellos.

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Unos 40 casos

Según los datos que maneja Guadalupe de la Fuente, presidenta de la asociación nacional Abuelos separados de sus nietos, en Canarias existen más de 40 casos en los juzgados de abuelos que, como María, optaron por la vía legal para reclamar un derecho reconocido en el código civil. “Y hay muchos otros, que no se atreven a denunciar o no lo hacen porque les resulta muy doloroso denunciar a un hijo”, explica De la Fuente, en información facilitada por Inma Martos. La separación y la custodia de los niños, que por lo general se les otorga a las madres, es el origen del 40% de los casos de abuelos, la mayor parte de las veces paternos, que dejan de ver a sus nietos. Otro 40% son las peleas, “en su mayoría por motivos económicos de los hijos con los padres, sobre todo de las hijas”, resueltas con la triste frase: “A mí no me ves más, pero a mis hijos tampoco”. Sobre este respecto apuntar que son reiteradas las sentencias que descartan las malas relaciones entre progenitores como causa para negar el acceso a los niños, como tampoco su simple negativa lo justificarían. Claro que, como ocurre en el caso que hoy nos ocupa, a veces la realidad es muy distinta de lo que se estipula negro sobre blanco, al menos por ahora.

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