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Descubren que el pomelo perjudica un tipo de tratamiento de quimioterapia basado en el fármaco docetaxel

   

El pomelo es un cítrico con importantes propiedades. | DA

EFE | Alicante

Investigadores del hospital USP San Jaime de Torrevieja han descubierto que la ingesta de zumo de pomelo perjudica un tipo de tratamiento de quimioterapia basado en el fármaco docetaxel.

Según un comunicado del hospital privado torrevejense, el hallazgo ha sido publicado en el número de diciembre de la revista científica “British Journal of Clinical Pharmacology” ya que esta interferencia entre el pomelo y el docetaxel no constaba hasta ahora en la literatura médica.

La investigación, en la que ha colaborado la Fundación Tedeca, organización sin ánimo de lucro que persigue proporcionar los últimos avances científicos y tecnológicos a los pacientes con cáncer, apunta que el zumo de pomelo durante el tratamiento “interfiere” en la eliminación del fármaco docetaxel y, por lo tanto, aumenta el riesgo de toxicidad en la sangre del paciente.

El docetaxel es un fármaco indicado en los cáncer de mama, pulmón, próstata y gástrico, y se elimina a través del hígado.

Según el trabajo, el zumo de pomelo actúa sobre el hígado bloqueando los citocromos, proteínas que metabolizan el docetaxel y permiten su eliminación del organismo.

El hallazgo se ha producido a partir del caso de una mujer de 52 años afectada de un tumor resistente a otros tratamientos, que estaba siendo tratada con docetaxel y que presentaba unos niveles de este fármaco en sangre que prácticamente duplicaban los niveles medios.

Después de entrevistar a la paciente, ésta indicó que no estaba tomando otros medicamentos e informó de que, en cambio, sí bebía un vaso diario de zumo de pomelo.

Los especialistas de la plataforma de oncología le indicaron que dejara de consumir pomelo y, dos semanas después, tras recibir de nuevo el tratamiento con docetaxel, sus niveles en sangre se habían normalizado.

Para la responsable de la unidad de farmacoterapia personalizada, Belén Valenzuela, el descubrimiento ha sido posible por la monitorización de los niveles de los fármacos en sangre.

“Si no hubiéramos monitorizado el comportamiento del docetaxel, hubiéramos podido pensar que la paciente tenía una sensibilidad al fármaco superior a la media de la población y nunca hubiéramos conocido el origen de esa toxicidad”, ha relatado.